[ANÁLISIS] 7 Soldados de la Victoria Vol. 4 – Cruce de caminos

¡El inimitable Grant Morrison (WE3, Batman R.I.P., Flex Mentallo, Los Invisibles, All-Star Superman) concluye su proyecto más rompedor y ambicioso! El gran tapiz que es la historia de los Siete Soldados ya ha reunido a sus actores principales: el Caballero Brillante, Zatanna, el Guardián, Klarion el Niño Brujo, Míster Milagro, Bulleteer y Frankenstein. Todos estos personajes han aparecido de forma independiente en arcos argumentales propios que redefinen su papel en el Universo DC. Pero sus historias convergen en un gran clímax cuando los Soldados deben derrotar una amenaza global devastadora contra la raza humana… sin encontrarse jamás unos con otros. ¡Y antes de que termine todo, uno de ellos morirá!

Con este cuarto volumen llegamos al final de un viaje. Realmente nos estaríamos refiriendo a la última parada de siete viajes diferentes; de siete caminos que finalmente convergen en un único punto… Aunque dicho punto abarque la totalidad del tiempo y el espacio y conforme uno de los puzzles más complejos que nos ha brindado Grant Morrison en su carrera (y los lectores habitual del guionista sabrán que eso es decir mucho). El Caballero Brillante, Zatanna, el Guardián, Klarion el Niño Brujo, Mr. Milagro, Bulleteer y Frankenstein… Finalmente estas siete piezas encajan en sus respectivos huecos de un rompecabezas multitudinario.

Porque sus siete historias se entrelazan sin que ninguno de ellos llegue siquiera a conocer al resto. Normalmente a los lectores de superhéroes nos encanta encajar piezas y esforzarnos en ver que lugar corresponde a cada nuevo ejemplar que cae en nuestras manos. Sin embargo, puede que el ejercicio propuesto por Morrison sea demasiado, incluso para los más exigentes. Porque el autor no sólo realiza la labor de contarnos la historia de los Siete Soldados de la Victoria, sí así fuera, las siete colecciones que componen la serie no habrían necesitado de un número 0 y de un epílogo que atara todos los cabos sueltos.

No, la verdadera misión de Morrison era la de actualizar, poner al día y lanzar en una nueva dirección a siete personajes olvidados de DC Comics. Rehacer su mitología y sentar los cimientos de una nueva base de la que partir. La amenaza de los sheeda es solo una excusa para rizar el rizo y ofrecer un motivo a los sectores para hacerse con cada una de las series en lugar de centrarse en un número menor al 7. De hecho, cualquiera que pensase en comprar solo una de ellas se encontrará al final con un muro de incertidumbre, un último capitulo que no tiene sentido alguno si no optamos por el pack completo. Algo que acertadamente ha optado por ofrecernos ECC Ediciones a lo largo de estos cuatro tomos con el orden de lectura correcto.

El problema es que 7 Soldados de la Victoria nos ofrece un viaje irregular, a pesar de contar con el mismo escritor en todos los episodios. La serie nos ofrece una de cal y una de arena y está plagada de altibajos. Mientras que en un capítulo nos encontramos con ideas y tramas interesantes ligadas a ese mismo personaje, en el siguiente episodio la cosa puede ir por otros derroteros demasiado confusos o introspectivos (los habituales de Morrison sabrán a qué me refiero) y la acción decaer varios enteros. El problema llega cuando esto sucede a la vez en diferentes series como ocurre en este último tomo que llega como un jarro de agua fría al final de una serie notable por momentos.

Tenemos más obras de Morrison en la recamara, y esperamos ver en ellas esa chispa que lo define como uno de los grandes guionistas de superhéroes… siempre y cuando no los trate como superhéroes.

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