[ANÁLISIS] Battle Pope Vol. 1 – Su Santidad contra las hordas del Inframundo

Cuando el Guardián de la Tierra, San Miguel, es apresado por Lucifer, Dios requiere la colaboración del único hombre capaz de ayudarle a liberarlo: el bebedor empedernido y mujeriego Papa, quién él mismo había condenado por sus corruptas formas. Con la ayuda de Jesús S. Cristo, el Papa se sumergirá en una peligrosa misión de rescate que se convertirá en su única oportunidad para ganarse las puertas del Cielo. ¡O tal vez en un billete sin regreso hacia el Infierno! Battle Pope es el primer trabajo editado de Robert Kirkman y Tony Moore. Esta edición está coloreada por Val Staples.

Un trabajo cuanto menos curioso, este Battle Pope. Nadie podrá negar que un cómic de corte superheroico protagonizado por el líder de la Santa Iglesia Católica Apostólica y Romana llamaría la atención en cualquier librería. Quizás la palabra que mejor lo define sea ‘atrevimiento’. No obstante el conocido dicho “con la Iglesia hemos topado” no forma parte del imaginario colectivo de manera gratuita, no. En líneas generales las religiones y sus seguidores (especialmente aquellos más afines) suelen llevar bastante mal cualquier caricatura, esté realizada con buena o mala intención, de aquellos símbolos en los que depositan su fe. Desde este foro ya hemos defendido en más de una ocasión la libertad de hacer humor o no con según que temas, siempre y cuando se haga con sano cariño. Pero en esta ocasión no queremos debatir sobre lo acertado o no de Battle Pope (aún así queremos curarnos en salud ante posibles quejas o reclamaciones) y sí, de si te trata o no de un buen cómic; y sobre todo, como aquí hacemos siempre, recomendar su compra o no.

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¿Comenzamos? Se pueden decir muchas cosas de Battle Pope. La primera de ellas es que si sois católicos (o simplemente religiosos) y no gustais de tomaros ciertas cosas con humor, definitivamente ni os acerquéis a este cómic. No sólo no os gustará, si no que seguramente os resultará desagradable. ¿Por qué? Porque todos hemos sido jóvenes en algún momento de nuestras vidas, y tarde o temprano desarrollamos una vena gamberra que necesita aflorar, aunque sólo sea brevemente. Robert Kirman, mundialmente famoso hoy día por obras de calidad indiscutible como Los Muertos Vivientes, InvencibleEl Hombre Hormiga (otra gamberrada divertidísima) también pasó por esa etapa en la que junto a su amigo Tony Moore, simplemente querían divertirse haciendo tebeos. Haciendo tebeos y haciendo algo original. Por eso crearon al Papa (como toda buena caricatura no tiene nombre propio) y su ayudante (el hijo de Dios, pero tampoco se le identifica de manera directa, aunque todos sabemos de quién se trata). Un dúo de personajes que si bien nos resultan tremendamente desconcertantes de primera impresión, nos harán reir página tras página si somos capaces de entrar en el juego.

Porque como todas las gamberradas, una vez que pasamos por el aro y nos hacemos cómplices del delito, disfrutamos como enanos practicándolas. Leer Battle Pope es reconocer que nos va la marcha, que nos gusta reírnos de algo que sabemos que está mal. Quizás con ello nos ganemos un pequeño pedacito de Infierno, pero no nos importa. En esta serie no hay ningún mensaje oculto. No hay segundas lecturas ni críticas veladas a la Iglesia. Hubiera dado lo mismo que el protagonista hubiera sido el Papa, que Barack Obama o la Merkel. Pero claro, de esta manera el cómic no hubiera sido tan irreverente. A lo largo de los cuatro capítulos originales que recopila el tomo de Aleta Ediciones sólo vamos a encontrar un humor tan ácido como absurdo, que refleja los primeros pasos de uno de los guionistas mejor valorados de los últimos tiempos. La clave no es que el Papa sea un pecador, el truco reside en que ninguno de los habitantes de la Tierra merecemos la salvación. De manera que de perdidos al río.

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No sólo el guión es fresco y divertido. Esos primeros lápices de Tony Moore le sientan genial al Papa y su ayudante. Es verdad que el autor aún estaba muy verde por aquel entonces y que con el paso del tiempo la mejoría ha sido notable. Pero ya en Battle Pope se aprecia un estilo de dibujo muy personal y los diseños de personajes son completamente delirantes (no sólo por el hecho de tener que ilustrar a Su Santidad y al Hijo de Dios, si no por la gran cantidad de seres de las Tinieblas que pueblan las páginas del cómic). De verdad, asumiendo que nos encontramos ante una obra tan irreverente como primeriza, realmente no podemos hacer notar nada que esté mal. Si os gusta, os encantará. Si no tragáis, posiblemente tendréis leña para el próximo invierno. Así de simple.

Nosotros desde luego recomendamos Battle Pope encarecidamente. Puede que después de leerlo tengamos que rezar algún Padrenuestro o varios Ave Marías. Pero oye, ¿y las risas tan tontas que nos hemos echado? Daros prisa, que en nada sale el segundo tomo y seguro que se os acumula el trabajo.

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