[ANÁLISIS] Bravely Default – El sucesor espiritual de Final Fantasy

Después de que un gran abismo desgarrase la tierra, el mundo de Luxendarc se ve sumido en la oscuridad. Los cuatro cristales elementales que llevan la luz al mundo (fuego, agua, viento y tierra) son consumidos por una fuerza arrolladora, provocando una alteración en el equilibrio de la naturaleza. Volcanes largo tiempo inactivos entran una vez más en erupción, y los océanos se vuelven turbios y peligrosos. Agnès Oblige, vestal del viento, salva su vida gracias a los acólitos residentes de su templo, quienes sacrifican la suya propia para protegerla del horror que asedia al cristal del viento. Guiada por un hada de cristal llamada Airy, Agnès emprende un viaje para despertar los cristales y devolver la luz a Luxendarc. En el medio de esta catástrofe, el pueblo de Norende se ve completamente engullido por el gran abismo, dejando a Tiz Arrior como único superviviente. Decidido a reconstruir su hogar y a reparar los daños que la oscuridad ha traído a Luxendarc, Tiz se une a Agnès en su misión. Pero se encontrarán con misteriosos aliados y terribles enemigos de todos los rincones de Luxendarc, desde el gentil reino de Caldisla hasta el centro del industrial Ancheim. Mientras tanto, Eternia predica su mensaje de anticristalismo, la creencia de que los cristales deben ser usados para el progreso de la humanidad y no para su veneración… y no se detendrá ante nada…

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Esta larga y densa sinopsis nos augura una buena cantidad de horas a los mandos de nuestra Nintendo 3DS mientras ayudamos a Agnès, Tiz, Rignabel y Edea a liberar los cuatro cristales y restaurar la paz en Luxendarc. No obstante, raro es el juego de estas características que no rebasa ampliamente las 50 ó 60 horas de duración sólo para completar la campaña principal. Nosotros hemos tenido que correr un poco más para examinarlo a fondo y poder contaros, de principio a fin, las claves de un título que parece haberse catapultado a lo más alto de las listas de favoritos de los usuarios de la consola.

Y no es por cualquier motivo. Ya comentábamos en el título del reportaje que Bravely Default se erige como digno sucesor espiritual de la saga Final Fantasy. Una serie que cuenta en su haber con 14 juegos nada menos (más derivados) sólo en su línea principal y que si bien siempre ha mantenido unos elementos comunes en todas sus entregas, sí que para intentar innovar ha ido cambiando considerablemente con el paso del tiempo. Lejanos quedan ya aquellos primeros títulos que en los que personajes bajitos y cabezones viajaban en barcos voladores y recolectaban mágicos cristales por todo el mundo. Y lo que más nos llama la atención, es que muchos de esos elementos que se han perdido o diluido con el tiempo, están muy presentes en Bravely DefaultIncluso la estética, a pesar de contar con los gráficos de una consola como 3DS, nos recuerdan enormemente a aquellos personajes y escenarios pixelados de consolas de 8 y 16 bits.

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Queda claro que Bravely Default podría haberse llamado Final Fantasy, al menos en cuanto a nivel estético y argumental (también muchas de las magias y objetos son los mismos que en la saga clásica de Square). Pero también resulta ser un título con personalidad propia. Y es en el sistema de combate (y al ser un título de rol, tendremos combates hasta aburrirnos) donde el juego derrocha originalidad y presencia. No podría ser de otra forma y contaremos con un sistema de lucha por turnos. Pero es aquí donde los chicos de Square-Enix y Silicon Studio nos ofrecen algo completamente original. Podremos alterar el orden de los turnos gastando unos puntos especiales (hasta 4), de manera que podremos lanzar ataques devastadores antes de que el enemigo pestañee siquiera. Pero cuidado, cada acción adicional en un turno, provoca el efecto contrario en el siguiente. De manera que si lo damos todo al principio después estaremos indefensos durante varios turnos quedando a merced de un enemigo que puede hacer lo mismo que nosotros.

El sistema de profesiones también se presenta de manera completamente novedosa. En lugar de contar con un amplio repertorio de personajes, siempre llevaremos a los mismos cuatro protagonistas. Pero habrá decenas de trabajos diferentes que aprender (y que obtendremos derrotando a los enemigos más poderosos del juego). Lo curioso viene del hecho de que cualquier personaje puede aprender cualquier profesion en cualquier momento a base de luchar y ganar puntos de experiencia; y podremos llevar dos trabajos diferentes en todo momento. Además, cualquier habilidad derivada de un trabajo que hayamos aprendido, podrá ser equipada en cualquier momento, aunque ya no usemos el trabajo que la rige. Esto convierte a los personajes de Bravely Default en los más versátiles jamás vistos en un juego de rol, ya que cada usuario puede buscar la combinación que más se ajuste a sus necesidades. Combinación que podremos mandar a nuestros amigos y recibir otras a cambio gracias a Street Pass, un punto a favor que favorece que vayamos buscando aliados como locos por la calle.

Imagen de previsualización de YouTube

Bravely Default es un juego absorbente y entretenido. Pero también denso y largo. Volverá locos a los amantes de los RPG clásicos y sobre todo a los fans de Final Fantasy que no estaban del todo contentos con las últimas entregas de la saga. Pero aquellos que busquen un divertimento más ligero, quizás se vean abrumados por la dimensión del título.

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