[ANÁLISIS] Cautivo – Los misterios de la mente

Estamos en 1886, en los albores del psicoanálisis, y Albert Dadas se presenta voluntariamente en el hospital Saint André de Burdeos para que le curen. A lo largo de su vida ha sentido varias veces el impulso irrefrenable de irse lejos, de huir, momento en que se sumía en un trance del que no salía hasta que recuperaba la consciencia en otra ciudad, otro país, en Nantes o en París, en Argelia o en Moscú… Es uno de los primeros casos de “fuguismo patológico” que se conocen, e hizo famosos tanto a Dadas como a su médico Philippe Tissié. La historia de su enfermedad y su curación es un relato fascinante, verídico y apasionante. Un tema inhabitual, contado con mucho talento y delicadeza por Christophe Dabitch y Christian Durieux. Una novela gráfica con un dibujo cuidado y exquisito, una documentación gráfica impresionante y un narración ajustadísima e impecable.

Creo que a estas alturas ya se encuentran en peligro de extinción los que dudan de la madurez de un medio de expresión como es la historieta. Y por madurez, que cada uno entienda lo que quiera, no es la función de esta publicación la de sentar cátedra sobre nada. Lo que nosotros tratamos de hacer ver con este planteamiento de la madurez, es la versatilidad del cómic como medio para narrar historias de cualquier tipo, no únicamente aquellas protagonizadas por superhéroes (que no por coloridas, habría que tildarlas de inmaduras). Extrapolando el ejemplo al mundo del cine (medio que supuestamente goza de mucho mayor reconocimiento) sería como comparar las películas palomiteras con el cine de autor.

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Pero salgamos de este jardín en el que me he introducido yo solo sin ayuda y hablemos de Cautivo, la obra que hoy tenemos el gusto de comentar. Nacida en tierras alejadas de la gran y brillante América, siempre es de nuestro agrado volver la vista a la BD (‘bande desinée) de nuestro país vecino en busca de buenas historias, expresadas con ese habitual mimo que suelen ponerle sus autores y editores. Huelga decir que Cautivo no es una excepción. Algo que ya se aprecia antes incluso de abrir el volumen que Spaceman Books nos trae en su edición castellana.

Llaman la atención esos enormes ojos perdidos de Albert Dadas en la portada. Una mirada vacua que nos acostumbraremos a ver conforme avance nuestra lectura. Y es que uno de los grandes atractivos de la obra es su precioso apartado gráfico, obra de Christian Durieux. Trazos claros y escalas de grises nos recuedan por un momento al manga de antes, casi como si se tratara de una película de Studio Ghibli en blanco y negro (algo que por cierto, un servidor pagaría por ver si al final se animaran). Los rostros de Cautivo están dibujados con una sencillez tal, que de un rápido vistazo a la página reconocemos claramente, no sólo a los personajes, si no también lo que estos piensan.

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Pero donde Cautivo tiene más sustancia, sin lugar a dudas es en la historia de Albert Dadas. Por ser más precisos, en lo que sucedía en su mente. Porque si bien no vamos a desvelar el final del cómic entrando en detalles de lo que realmente ocurría por su cabeza cuando apretaba a andar. Indudable resulta que al tratarse de un personaje real y documentado; la historia cobra un nuevo empaque que despierta el interés por el morbo y la curiosidad que nos caracteriza como consumidores de historias. Y es que nos gusta que nos cuenten cosas, pero si sabemos que sucedieron realmente, nuestro interés se dispara.

Cautivo es una opción fantástica para acercarse a la lectura de un buen cómic alejados de los cánones más habituales del medio.

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