[ANÁLISIS] Constantine nº 1 – La chispa y la llama

John Constantine se inició en el mundo de la magia siendo muy joven. Pronto, alcanzó un amplio conocimiento de lo oculto que pagó con sangre y con vidas humanas. Quizá no sea el hechicero más poderoso, pero si el más astuto. Su temperamento manipulador y su absoluta falta de escrúpulos le permiten embaucar a magos muy superiores a él, e incluso a seres casi omnipotentes. Hoy, desde su base de operaciones en la ciudad de Nueva York, lidera a la Liga de la Justicia Oscura y procura sobrevivir a la venganza de los muchos enemigos que se ha creado. Es el estafador supremo, un auténtico caradura que siempre obtiene lo que quiere. Veterano del sello Vertigo ahora integrado en el nuevo Universo DC, John Constantine ha vivido sus últimas aventuras en el seno de la Liga de la Justicia Oscura, donde hemos sabido algunas cosas de su pasado y hemos conocido su obsesión por hacerse con los Libros de la Magia. En esta nueva colección propia, Constantine sigue haciendo de las suyas con ese desparpajo que le caracteriza y esos métodos tan expeditivos que emplea.

El paso inexorable del tiempo va ligado por necesidad a los cambios. Suponiendo que comenzásemos a leer Action Comics Los 4 Fantásticos desde el primero número que fuera publicado, allá por los años 40 ó 60; casi podemos garantizar que por grande que fuera nuestro amor hacia el personaje en cuestión, nuestro interés en él (o ella, o ellos, o aquello, vaya usted a saber) hubiera oscilado de etapa en etapa. Nada sobrevive a décadas de publicación continuada y permanece inalterado. Pero como también decía nuestro buen amigo el Juez Muerte (villano de la serie Juez Dredd) casi parafraseando a H. P. Lovecraft: “Lo que no está vivo no puede morir”. Y todos los personajes de cómic encuentran una y otra vez el camino de vuelta al consabido número 1 que les permita renovarse, refrescarse y renacer listos y dispuestos para entretener a toda una nueva generación de ávidos seguidores. Y siguen siendo los mismos, aunque todo haya cambiado.

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Es entonces cuando aquellos que guardan celosamente en sus librerías aquellos números originales se llevan las manos a la cabeza. No importa que ya no siguieran leyendo las aventuras de sus amados (o amadas, vaya usted a saber). El caso es que SU personaje ya no es como ellos lo recordaban (seguramente porque aquello que funcionó hace 20 o 30 años ya no cuela ni por asomo, que los jóvenes de ahora vienen muy espabilados) y eso nos enciende, nos incendia. Y para muestra un botón. John Constantine es un personaje que adoro, y a pesar de ello nunca he tenido lo que hay que tener para sentarme y afrontar los 300 números de Hellblazer (la serie regular del Sr. Constantine). Sí, tengo algunas etapas en casa que quiero con locura, pero ahora en frío, no me siento con ningún derecho a decir cómo debe ser el personaje. A pesar de todo, al enterarme de la cancelación de la serie más longeva del sello Vertigo y su posterior reintegración en el nuevo Universo DC comenzaron a aflorar malos sentimientos en mi mente. John Constantine iba a convertirse en un superhéroe más.

Y sin embargo olvidé recordar que es precisamente donde el personaje vió la luz, rodeado de superhéroes. En la serie de la Cosa del Pantano que por aquel entonces se permitía el lujo de tener a Batman entre sus personajes invitados. Incluso protagonizó la viñeta más memorable de las famosas Crisis en Tierras Infinitas haciendo gala de su “particular” personalidad. No, ha llegado la hora de que las nuevas generaciones también tengan a SU John Constantine. Uno acorde a los tiempos que corren. Y los viejos carrozas tenemos dos opciones: enfurruñarnos y mirar con añoranza nuestros viejos tomos de Hellblazer; o releerlos cada vez que nos de la gana y disfrutar de las nuevas aventuras de uno de nuestros personajes favoritos. Porque aunque el escenario sea diferente, John sigue siendo el mismo. Los elementos que lo hicieron grande no han cambiado. Sigue fumando como un carretero, no tiene escrúpulos ninguno y sigue traicionando a sus mejores amigos (los pocos que le quedan) para salvar el pellejo con la excusa de que actúa en nombre de un bien mayor.

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Si, de momento no hemos visto atisbo de la constante batalla entre el Cielo y el Infierno que tanto disfrutáramos en Hellblazer, pero tiempo al tiempo. Lo primero es sentar las bases de este nuevo mundo mágico y este primer tomo nos sirve como toma de contacto. Ah, y lo más importante, que Constantine viva en Nueva York ahora, no lo convierte en un personaje menos británico. Quizás el motivo por el que no puede volver a Londres sea uno de los detalles que más gustará entre los lectores veteranos (al menos se agradece que se hayan molestado en justificar su cambio de residencia). Con la cantidad de guionistas y dibujantes que han metido mano a John Constantine, es absurdo querer analizar a los actuales de manera definida. Baste decir que Constantine conserva lo justo y necesario para que aquellos que nos criamos con Hellblazer le demos una oportunidad.

Una serie que a pesar de los recelos iniciales, se ha convertido, en un sólo tomo en una de las favoritas de este que les escribe. De todas formas, va siendo hora de recopilar todo Hellblazer y ponerse manos a la obra…

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