[ANÁLISIS] La Cosa del Pantano de Brian K. Vaughan nº 3 – Redirigiendo el rumbo

Tefé hace un alto en su odisea de autoconocimiento para reunirse con su padre biológico, ni más ni menos que John Constantine. ¡Y del encuentro saltan chispas! A continuación, la joven prosigue su viaje y cada paso la obliga a tomar posición en la guerra entre el mundo vegetal y el género humano. Pero las cosas no son nunca lo que parecen en el mundo de Tefé, ya sea frente a una compañía maderera o frente a un senador acusado de planear la destrucción del planeta.

Y a falta de un único tomo para terminar nuestro viaje con Tefé, las cosas no podrían estar más interesantes. Para empezar, la hija de la Cosa del Pantano se cruzará con John Constantine, de manera que podemos esperar de todo menos una conversación distendida. A fin de cuentas, el mago británico tuvo mucho que ver tanto con el nacimiento de la niña, como su posterior desaparición. Pero la cosa no quedará ahí, Tefé sigue sin tener claro de parte de quién ponerse en la futura guerra entre el Verde y la humanidad y buscará una nueva compañera de viaje para tomar dicha decisión.

Lo interesante de la serie no sólo es que busque dar un nuevo enfoque a los cómics de La Cosa del Pantano, si no que lo haga cambiando el género propiamente dicho. Porque la etapa de Brian K. Vaughan al frente de La Cosa del Pantano. Tiene mucho de ‘road movie’ (desconozco si el mundo del cómic cuenta con su propio término para este tipo de producción). Desde que escapara del hogar de sus padres adoptivos, Tefé prácticamente ha vivido en una furgoneta recorriendo medio país en busca de la inspiración para su decisión final. Y en su camino, ha conocido a amigos que se han unido a su causa y enemigos. Generalmente en forma de humanos que abusan de su condición de semejantes.

Ahora, con la llegada de un nuevo miembro a la pandilla, parece que Tefé tiene clara cual es su misión. Aunque para ello tenga que matar a un senador de los EE.UU. por el camino. Pero no todo va a ser avanzar hacia adelante sin prisas. Por detrás llegan nuevas amenazas que les pisan los talones. Ya que no son pocos los que andan buscando a la hija de la Cosa del Pantano. Y a parte de no poseer buenas intenciones para con ella, muchos de los perseguidores podrían dar por finalizada la caza en el próximo y último volumen.

Y es que a pesar de lo interesante de su propuesta, también queda claro que Vaughan no podía estirar demasiado el chicle con esta premisa sin resultar pesado o repetitivo. Quiero decir, el motor de la serie se basa en los encuentros de Tefé con una suerte de “ecoterroristas”. Seres humanos normales y corrientes que atentan contra la naturaleza (consciente o inconscientemente). Familias que provocan un incendio forestal estanto de acampada, ecologistas que se encadenan a árboles para que no los talen. A fin de cuentas las agresiones de la humanidad contra las plantas aunque numerosas, no son precisamente variadas.

De manera que la próxima vez que hablemos de La Cosa del Pantano de Brian K. Vaughan será para despedirnos de ella. Un viaje que termina justo a tiempo, para que no olvidemos cómo lo disfrutamos.

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