[ANÁLISIS] Ex Machina nº 2 – La marca

New York no da tregua a Mitchell Hundred. Una vez superados los 100 primeros días de su mandato como alcalde, debe afrontar una huelga en el transporte, sortear la resistencia a las becas escolares y vencer la oposición a los matrimonios homosexuales. Frente a estos problemas de índole municipal se impone en su agenda un asunto de orden policial: la aparición de un misterioso grafiti que se relaciona con su pasado y que despierta en quien lo contempla un furor homicida.

Justo lo que pensábamos. Este segundo volumen de Ex Machina nos ha gustado incluso más que el primero. Parece que gracias a ECC Ediciones, Brian K. Vaughan está de moda (por aquí han pasado su Cosa del PantanoY, el último hombre o esta serie que nos ocupa. Y es que el guionista ha demostrado con su trabajo ser un valor en alza y alguien a tener en cuenta al mirar los créditos de nuestra próxima compra. La serie continúa su doble narración paralela mostrándonos el primer y único mandato de Mitchell Hundred al frente de la alcaldía de Nueva York, así como su época como la Gran Máquina y los años entre ambas etapas.

Esto, como ya comentamos en el primer tomo es lo que le da jugo a la serie, ya que parece que inevitablemente (todavía quedan nada menos que ocho tomos) dicho pasado acabará por alcanzar a Mitchel y posiblemente será lo que provoque que no contemos con él para una segunda legislatura. De hecho, parece inteligente la forma en la que, además de mostrar elementos individuales en cada episodio, cada volumen de Ex Machina cuente con dos tramas principales a resolver: un crimen y un problema al frente de la alcaldía. En el primer volumen contamos con el asesino de conductores de máquinas quitanieves y la polémica con el cuadro. Ahora nos enfrentamos a un extraño asesino en los túneles de metro y a la primera boda gay de la ciudad.

Desconocemos si está será la tónica a seguir para próximos volúmenes, o conforme la serie vaya cogiendo fuerza, las mecánicas narrativas tomen otros derroteros. De momento, a nosotros es un formato que nos resulta atractivo y que además hace mucho más interesante la experiencia de leer la colección en tomos. Además de ser una plataforma estupenda para denuciar temas que allá por 2005 estaban de moda y que desgraciadamente todavía siguen siendo foco de debate. Educación, homofobia, racismo. El enfoque de Brian K. Vaughan sorprende al ofrecernos a un político que parece no casar con ninguna de las dos ideologías predominantes en los EE.UU.

Ex Machina 009 (Resin-DCP)-17

Quizás eso sea lo que, al menos para este que les escribe, nos hace conectar con Mitchell. De verdad es un político que quiere ayudar a los ciudadanos. Un raro especimen que escasea en nuestros tiempos donde la corrupción política copa los informativos de todas las cadenas día tras día. Quizás por utópica, quizás por ideal alcanzable. Sea cual sea el motivo se nos antoja extraño no soñar con un alcalde así para nuestra ciudad. Alguien que a la hora de tomar decisiones, se guie por lo que él considera que está bien, y no por la ideología marcada por su partido. .

Recomendamos, y mucho, la lectura de Ex Machina. Especialmente si buscamos, como suele ser habitual últimamente, algo fresco y original dentro de tanta monotonía.

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