[ANÁLISIS] Flash nº 5 – La Guerra de los Gorilas

El Rey Grodd está dispuesto a hacerse con el control de la Fuerza de la Velocidad, y para ello ha atacado Central City con su ejército de gorilas que se enfrentan a los Villanos y, por supuesto, a Flash, que decide ir a por el lider de la invasión. Pero Grodd es un hueso duro de roer, y lo único que salva al Velocista Escarlata de una muerte segura es la intervención de Solovar, uno de los primeros a los que “tocó” la Fuerza de la Velocidad. Justo entonces, Patty Spivot se lleva la sorpresa de su vida. Nadie toma en serio al pobre Axel Walker. Desde que debutó como Trickster con sus artefactos característicos, ha sentido el rechazo de los demás villanos de las Ciudades Gemelas y, por supuesto, también ha tenido que enfrentarse a Flash. Tras perder un brazo a manos del Rey Grodd, en este número va a enfrentarse a los nuevos defensores locales, una pareja de novatos que responde al descriptivo nombre de Fuerza de la Velocidad. ¿Logrará escapar de ellos o volverá a ir a parar a la cárcel?

Con más de 75 años a sus espaldas e incontables colecciones sobre superhéroes, la editorial DC Cómics nos ha dejado grano y paja a partes iguales. No es una crítica, es un hecho constatado tan inevitable como el paso del tiempo. Sin tener que remontarnos tanto, en lo que llevamos conviviendo con esta nueva encarnación del Universo DC, hemos encontrado colecciones completamente imprescindibles. Algunas simplemente entretenidas. Y otras tan terribles que en su edición americana no han pasado del octavo número y en nuestras costas, ni siquiera han visto la luz. Pero tratando de hacer memoria y comparar unas con otras, no somos capaces de encontrar una de rendimiento tan irregular como es la serie de Flash. A veces, impecable. En ocasiones entretenida. Demasiadas confusa y aburrida.

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Algo de lo que los seguidores del personaje se preocuparon al saber que las labores de guionización de la colección, recaerían sobre un dibujante y un entintador. Un argumento que no se sostiene en el momento que miramos atrás y vemos lo que hicieron grandes (al menos en su día) de la Historieta como Frank Miller, Jack Kirby o George Pérez, por mencionar los tres primeros autores completos de superhéroes que se me vienen a la cabeza. Es decir, que no hay ninguna ley que diga que un dibujante no pueda desempeñar las labores de escritura con de manera perfectamente adecuada. Además, para demostrarlo, Francis Manapul y Brian Bucellato han demostrado que con el paso de los números de la serie, cada vez se encuentran más cómodos con el personaje. Pero a pesar de todo… la cosa no termina de cuajar. A pesar de lo rico de la mitología del personaje y del magnifico trabajo que dejara sobre la mesa un peso pesado como Geoff Johns.

Es una pena que lo mejor con lo que cuente este nuevo Flash (a expensas de haber resucitado a Barry Allen y desterrado al limbo, aunque sea temporalmente, quién sabe, a Wally West) sea su delicioso apartado gráfico. Ahora mismo no somos capaces de encontrar otro dibujante que supere a los preciosos lápices de Manapul (y el fantástico tratamiento del color que les da Bucellato). Es más, mientras el equipo siga al frente de la colección, seguiremos leyéndola sólo por disfrutar del estupendo trabajo que nos presentan. Pero la colección necesita un empuje nuevo y un cambio de dirección argumental de 180 grados si no quiere quedarse atrás en la carrera por el estrellato del nuevo UDC.

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El cierre de la Guerra de los Gorilas resulta entretenido, pero no aporta absolutamente nada a una serie que ya roza la veintena de capítulos; y los autores parecen emperrados en poner patas arriba el mundo de Barry, para después enderezarlo en pocos episodios. Sí, la renovación de los Villanos resultó de lo más original y efectiva (de hecho, el Anual nº 1 americano sigue siendo el mejor número de la serie), pero de momento la cosa no ha pasado a mayores. Ahora en pocas semanas, contaremos con el retorno del Flash Reverso (de quién sospechamos que será una combinación del clásico y del originalísimo (si es que existe el término) Zoom. Pero sea como sea, no se pueden desperdiciar 18 números de una colección (alrededor de un año y medio) para sentar las bases de la serie del personaje que sea, por secundario y desconocido que pueda llegar a ser. Mucho menos en uno con la solera y el carisma de Barry Allen.

En definitiva, el tiempo se agota para el Hombre más Rápido del Mundo y aguanta a duras penas gracias al magnífico apartado gráfico. De momento podemos seguir recomendándolo, pero quién sabe cuando nos cansaremos de correr.

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