[ANÁLISIS] Horizon Zero Dawn: The Frozen Wilds – De excursión a la montaña

Más allá de las montañas del norte, las tierras fronterizas de la tribu de los Banuk desafían a todos aquellos que se atreven a adentrarse a sobrevivir en un entorno extremo. Pero ahora este lugar salvaje alberga una nueva amenaza, y para Aloy, un nuevo misterio. Uno que está determinada a resolver.

Sin duda Horizon Zero Dawn ha sido uno de los grandes títulos de 2017. Un juego que si bien no revolucionaba el género, sabía picar de aquí y allá lo justo para, con mucho acierto, reformular algunas propuestas de manera bastante interesante. Un juego con una duración nada desdeñable que ahora, con la llegada de The Frozen Wilds se prepara para tenernos pegados a la pantalla un buen pedacito de este frío invierno. Y es que los que se decidan a darse un paseo por estas nuevas tierras heladas verán sus expectativas colmadas con satisfacción. Vuelve Aloy, vuelve Horizon Zero Dawn a nuestras Playstation 4.

El título original pese a ser un gran juego, no se quedaba cerca de la perfección. Y no es porque contara con fallos reseñables. Como mucho podíamos criticar que gran parte de la aventura era ir andando (o a caballo) del punto A al punto B. Algo que se podía llegar a hacer bastante pesado debido al tamaño de su mapeado. Aquellos que se acerquen a The Frozen Wilds pueden estar tranquilos. La nueva zona de los Banuk, sin ser pequeña, si que nos ofrece un entorno mucho más manejable del que no nos tendremos que mover en casi ningún momento. Y al igual que ocurriera con los paisajes del juego básico, las montañas nevadas de esta expansión son puro músculo gráfico. Preparaos para sentir el mismo frío que Aloy correteando por la nieve.

La campaña tiene una duración más que aceptable, y está salpicada de un buen puñado de secundarias que nos invitan a explorar cada rincón del nuevo mapa. Si le sumamos nuevos trajes y algunas armas de lo más interesantes (especialmente tras mejorarlas) nos encontramos con una buena dosis de tareas para mantenernos entretenidos. En cuanto a la historia, de nuevo peca de desvelarse muy a cuentagotas, pero resulta interesante, complementa a la perfección a la del juego básico y no da la sensación de haberse “recortado” del mismo para ser vendida aparte. Aquí no huele a engaño por parte de Guerrilla y parece que el desarrollo de esta expansión de Horizon Zero Dawn ha sido honesto.

The Frozen Wilds es de esas expansiones que si apetece comprar. Una nueva ocasión de volver a un juego ya de por sí bien ejecutado. No da la sensación de estar hecha para exprimirnos todavía más la cartera sin ofrecer nada nuevo a cambio. Y esto es algo relativamente raro en estos días. No es imprescindible hacerse con esta expansión, pero aquellos que disfrutaran con Horizon Zero Dawn encontrarán más de lo mismo, pero diferente. Y bastante más difícil. Las nuevas máquinas os darán más de un dolor de cabeza mientras encontráis la manera de conseguir bajarles más rápidamente esa barra de vida que parece no moverse pese a vuestros ataques.

Como decimos, Horizon Zero Dawn: The Frozen Wilds es lo que antiguamente conocíamos como expansión. Más alejada del concepto de DLC contemporáneo. Recomendable si os gustó el juego base. No decepcionará a nadie.

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