[ANÁLISIS] Horizon: Zero Dawn – De cacería

La nueva era de la humanidad. En un mundo exuberante y postapocalíptico en el que la naturaleza se ha adueñado de las ruinas de una civilización olvidada, los restos de la humanidad viven en tribus de cazadores recolectores. Las máquinas, criaturas mecánicas de origen desconocido, les han arrebatado el dominio de las tierras salvajes. Juega como Aloy, una joven cazadora que se embarca en un viaje por encontrar su destino entre los restos del pasado antiguo. Como su tribu la repudió al nacer, Aloy ha aprendido a echar mano de su agilidad, astucia y puntería letal para cazar a las máquinas, defenderse de tribus rivales y sobrevivir a las inclemencias de la espesura. Recorre un mundo lleno de artefactos extraños y ruinas que se desmoronan para desentrañar sus misterios más profundos. ¿Cómo llegaron las máquinas a dominar este mundo? ¿Y qué pasó con la civilización que había antes? Las respuestas pueden marcar el destino de Aloy… y el de la propia humanidad.

Era sin duda uno de los títulos más esperados para cualquier poseedor de una Playstation 4. No obstante, Sony tenía bien claro que Horizon: Zero Dawn era uno de sus ases en la manga para el catálogo de la consola y desde hace ya bastante tiempo viene poniéndonos los dientes largos con no poca publicidad sobre el juego. Como es habitual con este tipo de lanzamientos, el ‘hype’ (tan necesario a veces, tan peligroso muchas otras) estaba tan alto que dejaba a Horizon en una posición de riesgo. Los chicos de Guerrilla han cosechado en el pasado críticas de todos los gustos y colores, no vamos a analizar ahora si justificadas o no, que siempre han ido ligadas a las tremendas expectativas generadas por sus títulos. Quizás no sea para menos ya que el estudio siempre ha sido famoso por saber como exprimir la potencia de las máquinas de Sony y Horizon: Zero Dawn si algo promete seguro, es músculo gráfico.

De la mano de las ilusiones también viene más calladito el miedo. Miedo a no estar a la altura, miedo porque Horizon se mete en un terreno en el que Guerrilla no ha demostrado su validez (podemos adelantar que hasta ahora). Ha llegado el momento, tras dedicar muchas horas a explorar y cazar máquinas, no sólo de haceros llegar nuestras impresiones sobre el juego; también de dejar claro si desde nuestro punto de vista Horizon: Zero Dawn merece la pena o no. Como no existe el juego perfecto queremos ser meridianamente claros de entrada. Sí. La espera ha merecido la pena; Horizon: Zero Dawn es un muy buen título y podemos invertir nuestro dinero en él con total tranquilidad sabiendo que tenemos muchas horas por delante con las que disfrutar de numerosas cosas. Y aunque las espectativas eran enormes y siempre se le pueda pedir más a cualquier juego, la sensación al completarlo es de completa satisfacción.

Gráficamente probablemente nos encontramos ante el juego de mundo abierto más espectacular gráficamente hablando (aunque un día tendremos que sentarnos a aclarar las diferencias entre mundo abierto y ‘sandbox’). Es muy fácil dejarse llevar por la exploración de las diferentes zonas que conforman el mapeado de Horizon. Pero cuidado, hablamos de potencia gráfica. Sin quedarse cortos aqui para nada si que hay otros juegos que ofrecen, sobre todo, más libertad a la hora de moverse por sus terrenos. En cuanto a qué hacer en todos esos metros cuadrados de terreno. Bueno, lo más interesante son las misiones de la campaña principal sin duda. No se abusa de coleccionables, por lo que tampoco es desagradable buscarlos todos. Pero si es cierto que las misiones secundarias no terminan de ser revolucionarias (y es una lástima porque tanto la protagonista como el resto de personajes son muy carismáticos y gusta hablar con ellos para saber más cosas).

Uno de los puntos fuertes de Horizon: Zero Dawn radica en sus mecánicas de combates. Aunque al principio puede resultar algo frustrante si pretendemos imitar las espectaculares cacerías de los trailers, con altas dosis de sigilo combinadas con innumerables trampas, ya que requerirá mucha práctica alcanzar esa excelencia y la curva de aprendizaje está muy ajustada. Pero conforme vayamos avanzando y descubramos nuevas armas y máquinas que cazar, iremos lentamente mejorando nuestras combinaciones logrando resultados más vistosos. De igual manera, el grado de conexión, de empatía y de interés con todo lo que sucede en el juego va en aumento. Que nadie se sorprenda si en los primeros compases el juego le “sabe a poco”, cuando os queráis dar cuenta llevaréis un considerable número de horas a las espaldas y estaréis enganchados sin remedio hasta el final.

Posiblemente pudieramos enganchar aqui multitud de párrafos enumerando más virtudes y defectos, pero creo que con lo antes mencionado quedan claras nuestras sensaciones al respecto. Al final la única opinión que cuenta es la vuestra propia. Pero en caso de que queráis saber si os recomendamos jugar a Horizon: Zero Dawn, volved un poco más arriba. “Sí, la espera ha merecido la pena”.

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