[ANÁLISIS] Ideas Negras – Está la cosa jodida

Elevado al olimpo de la ‘bande desinée’, André Franquin supo analizar los aspectos menos favorecedores de la naturaleza humana a través de su serie Ideas Negras. Y lo cierto es que pocos temas escaparon de su brillante escrutinio: los conflictos bélicos, la religión, el mercantilismo, la tecnocracia… Publicadas entre 1977 y 1983 en el suplemento Le Trombone illustré y en la revista Fluide Glacial, estas tiras cómicas destilaban un humor tan negro como la tinta que utilizó Franquin para plasmar sobre el papel una obra más vigente que nunca, ahora recuperada a través de esta edición integral. 

Cualquiera con un interés mínimo por la ‘bande desinée’, que no es otra cosa que la denominación con la que se conocen los tebeos en Francia y Bélgica, es bien conocedor de la obra de Franquin. Spirou y Fantasio, Gasfon Elgafe, Marsupilami… Todas ellas obras tremendamente populares del país vecino y que en mayor o menor medida también gozan de fama entre nuestras fronteras. El estilo de dibujo de Franquin es inconfundible, de la misma forma que Hergé o Uderzo son fácilmente reconocibles con tan solo echar un vistazo a cualquiera de sus viñetas. Pero quizás sea en estas Ideas Negras donde el estilo del autor belga alcance su máxima singularidad.

Ideas Negras es un libro imprescindible si nos gusta la historieta. Y lo es por muchos motivos. Volviendo al discurso anterior, el trabajo de las tintas (negra, muy negra) que utiliza Franquin en estas páginas es realmente impresionante. O más que impresionante, expresionista. Porque si bien su estilo de dibujo siempre ha sido vigoroso, en Ideas Negras ofrece un juego con la oscuridad nunca antes visto. Todos los personajes que pueblan las páginas del libro son sombras siniestras y retorcidas de lo que es hoy día la humanidad. Incluso muchas veces, casi pareciera que estuvieran manchadas de negro, en lugar de ser simplemente sombras o siluetas. Merece la pena invertir tiempo en cada página para recrearse en el apartado gráfico.

Negras son las ilustraciones, y negro es el argumento. Más que el argumento, el humor que narra. Nos encontramos ante una recopilación de tiras cómicas, aunque reconozco, que a muchos les costará verles la gracia. Franquin saca aquí lo más negro de su corazón y, sin dejar de lado la lógica subyacente a cualquier crítica satírica, lo estampa contra el papel. La religión, los gobiernos, las modas… Todo lo que nos convierte en sociedad queda manchado de negro, casi como si se diese un baño en alquitrán por una caida de esas de lo más tonto que provoca la risa en aquellos que la presencian.

Desgraciadamente no tenemos la habilidad de hablar otras lenguas desde nuestro nacimiento, porque Ideas Negras debe ser disfrutado en su idioma de origen: el francés. Cada página de este libro cuenta con una introducción que hace un juego de palabras del estilo: “no es lo mismo un metro de encaje negro, que un negro te encaje un metro”. Pero claro, muchas de ellas tienen sentido únicamente en francés, por lo que muchas de las introducciones o no tendrán sentido directamente para nosotros, o nos sorprenderemos intentando pensar como se diría tal o cual palabra en el idioma de la Torre Eiffel. Independientemente el leerlas de una u otra manera ya nos da una pista de la catástrofe que se avecina y nos prepara para aceptar con humor lo que tenga que suceder.

Ideas Negras es un volumen imprescindible por su importancia. Recomendamos acercarse a él con mente abierta y humor.

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