[ANÁLISIS] Los Invisibles nº 1 – Di que quieres una revolución

Dane McGowan, adolescente conflictivo e inadaptado, canaliza su rabia a través de actos vandálicos que propician su ingreso en el centro correccional Harmony House. Cuando está a punto de ser víctima de sus técnicas de reprogramación, es rescatado por King Mob, miembro de Los Invisibles: una organización clandestina inmersa en la guerra que están librando las fuerzas del orden y el caos. ¿Qué papel jugará Dane en esta enorme conspiración, oculta desde los albores de los tiempos?

Grant Morrison. Un nombre que a poco que nos interesemos por el quién es quien en el mundillo del cómic, nos sonará a buen seguro. Normal. No sólo se trata de un guionista de lo más prolífico en su carrera, si no que su nombre suele estar ligado habitualmente a las mejores críticas. Durante todos los años dedicados a contarnos historias de lo más variadas, Morrison ha tocado todos y cada uno de los palos posibles de la historieta. Ha trabajado con superhéroes, indagado en los dramas más oscuros, o experimentado con la comedia. Pero su obra, cuando de verdad merece ser reconocida siempre ha estado marcada por el sello personal del autor.

Porque desgraciadamente no todo lo publicado por el autor es bueno (personalmente considero que su etapa al frente de Batman, Batman & Robin, Batman INC. es bastante obviable); pero qué narices, cuando Morrison hace algo bien, lo hace a rabiar. Y en la opinión de este que les escribe Morrison lo hace bien bajo dos premisas. Cuando no hace tebeos de superhéroes, o cuando los hace y no trata a los superhéroes como tales. Y por descontado, que imprima su sello personal, ese del que hablábamos antes. Los Invisibles cuenta a priori con todos los requisitos para ser una de las mejores obras de Morrison, ¿lo será realmente?

Según leemos en la introducción se trata de una obra que nace después de una crisis existencial del autor. Tras un periodo sabático en el que decide volver al mundo del cómic para realizar obras más personales y alejadas de los focos de las grandes editoriales. No podría ser de otra forma que el cajón destinado a recoger esas ideas fuera la linea editorial Vertigo. Después de leer ávidamente este primer volumen de Los Invisibles, no nos sentimos preparados para responder a la pregunta. Los Invisibles es, de lejos, lo más raro que hemos leído en viñetas en mucho tiempo (y conste en acta que estamos acostumbrados a los devaneos mentales del autor).

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Es casi como si se tratara de una combinación de Hellblazer con Transmetropolitan The Sandman y nada de eso a la vez. Ocho números americanos componen estre primer volumen y únicamente al finalizarlo, atisbamos ligeramente de qué irá la serie (algo que también le sucede a su protagonista, al que aplaudimos por su habilidad para “dejarse llevar”); y aún así, no nos hemos aburrido en ningún momento. Más bien al contrario, esa necesidad de saber (motivación del protagonista a su vez) es la que nos deja con ganas de más Invisibles. Queremos descubrir más sobre la conspiración y las partes implicadas en el juego.

Nadie debería acercarse a Los Invisibles a la ligera, sin embargo, aquel que lo haga encontrará la que posiblemente sea la obra más personal de Grant Morrison. Y eso siempre es una garantía. La cuestión es… ¿garantía de qué?

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