Las Calles de Arena

Hace falta estar muy atento al escoger la calle correcta para llegar a una cita cuando ya se va con retraso: un error puede resultar fatal. El extraño viaje de un joven a través de lugares habituales y, sin embargo, desconocidos, dentro de una realidad sorprendente, y aún así, familiar. Ls calles de arena es una vertiginosa e inquietante parábola entre Kafka y Dostoievski, Melville y Poe, un cuento que impide dormir. La confirmación de un gran autor.

Hay que estar preparado para leer este tipo de historias. Me explico. Uno lee la sinopsis del tebeo y si no se encuentra en lo que la sociedad actual ha quedado en denominar como sector “gafapasta” puede sentir rechazo ante este libro.

Es más, a priori, de no haber sido por la lectura del magnifico (aunque ligeramente sobrevalorado) Arrugas y por haber disfrutado hace unos meses de una pequeña preview en internet, ni siquiera yo mismo me hubiera atrevido con la historia. Pero como en la variedad está el gusto, y uno siempre está abierto a todo tipo de experiencias el libro acabó en mis manos al poco de salir a la venta. Mis peores temores se confirmaban al leer el prologo, por las numerosas referencias literarias que al parecer iba a contener la obra. Y es que mientras que hay gente que solo consumen productos que les obliguen a pensar, otros solo quieren pasar un rato entretenido sin más complicaciones. Quizás la virtud, como siempre esté en el termino medio y hay que estar dispuesto a leer de todo.

Afortunadamente, Las calles de arena es una obra que puede disfrutarse a muchos niveles. Aquellos que solo pretendan pasar un rato de su vida de una manera entretenida, encontrarán una buena historia con ritmo en estas páginas. Si se quiere dar un paso más allá de manera que cada lector busque sus propias interpretaciones a todos y cada uno de los personajes y acciones de la trama, Paco Roca les dará lo que quieren y mucho más. Incluso aquellos que solo quieran ojear durante un par de minutos el libro podrán disfrutar de unas ilustraciones preciosas. Especial mención al color, que transmite las sensaciones de una forma magistral.

Y es que la historia de Las calles de arena, una suerte de Alicia en el País de las Maravillas moderna cuida hasta el más mínimo de los detalles. Todo se va desvelando de forma medida y pausada, presentando uno por uno todos los elementos, que después, con un simple gesto, quedarán transformados por completo. Un castillo de naipes formado a base de conformidad que con un nimio gesto de rebeldía, se desmoronará dejando al descubierto su interior, la luz de la razón.

En definitiva, una obra muy recomendable, especialmente por sus muchas lecturas posibles, y que si bien, no inventa la polvora, la reinventa, siendo algo totalmente diferente al ultimo trabajo del autor.

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