[ANÁLISIS] Mad Max: Furia en la carretera – ¿Donde has estado todo este tiempo, Miller?

La ley y la sociedad ya no existe en este mundo formado por una páramo desértico, pero sí que hay sangre, fuego y muerte. Sin embargo, hay dos rebeldes que son capaces de restaurar el orden perdido, por un lado está Max, que sigue buscando su propia paz tras la muerte de su mujer y su hijo; y por otro lado está Imperator Furiosa, una misteriosa mujer que trata de sobrevivir en este peligroso viaje hacia su hogar.

Reza el dicho que segundas partes nunca fueron buenas. Pero, ¿qué sucede con las cuartas entregas? Si buscamos información en internet sobre Mad Max: Furia en la carretera (realmente la traducción más acertada de Fury Road sería algo así como “carretera furiosa”) las opiniones no pueden estar más divididas. A un lado nos encontramos con un sector del público que la define como “lección de cine magistral” mientras que otro sector la califica de “propaganda feminista”. No solemos entrar en polémicas, pero partiendo de la base de que este segundo grupo parece no entrar a valorar la película si no su mensaje vaya por delante que aunque tenemos nuestra propia opinión, en Cazadores de Recompensas no podemos ponernos de parte de este sector crítico.

FURY ROAD

Porque aunque Mad Mad: Furia en la carretera fuera una apología del feminismo (que no lo es), George Miller seguiría estando en su derecho de seguir contando esa historia si buscara esa meta, y por ello su obra no debería ser menospreciada. Especialmente cuando las bondades de la misma superan ampliamente sus defectos (sólo podemos achacarle a la película el hecho de que se termine, porque nos ha parecido de lo más redondo que hemos visto en cines en lo que llevamos de 2015 junto a Interstellar, Birdman y Vengadores: Era de Ultron). Así que criticar a una obra por querer transmitir un mensaje (que, repetimos, no pensamos que esa sea su intención) es como criticar a una persona por querer pensar libremente.

Polémicas aparte, andabamos un poco nerviosos a la hora de ver Mad Max: Furia en la carretera por el hecho de que no se había establecido si era secuela o ‘reboot’. Finalmente ha quedado claro que los amantes de la continuidad (entre los que me incluyo de manera casi obsesiva) tenemos un problema que debemos solucionar. El “sagrado canon de las cosas” es algo positivo y divertido de seguir, pero nunca debería estar por encima de la necesidad de contar una buena historia. Porque Furia en la carretera tiene “chicha” detrás de toda la acción desmesurada que se despliega en la pantalla durante dos horas (casi sin respiro), y tiene mensaje. Pero como ya dijimos en su día con Birdman, que cada uno use su culo para obtener el suyo.

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Mad Max: Furia en la carretera deja con ganas de más. Uno sale de la sala pensando “me hubiera quedado media horilla más ahí sentado”. Y es que va a resultar dificil que si las anteriores entregas se convirtieron en serie de culto (cuando sólo la segunda de ellas era realmente buena); que Furia en la carretera no cree una nueva generación de mitómanos obsesionados con la gasolina, el polvo y el V8. Desde aquí nos quitamos el sombrero para dar las gracias a Miller por haber recobrado la compostura tras Más allá de la Cupula del Trueno y ofrecernos un producto que amar, bien hecho y ejecutado.

Podemos esperar a ver Mad Max: Furia en la carretera en casa más adelante. Pero el Cine (con mayúsculas) es concebido para ser disfrutado en el cine. No seáis tontos y consumid las cosas para aquello que fueron creadas.

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