[ANÁLISIS] Marshal Law Vol. 3 – Tribunal Secreto

En un mundo asediado por héroes zombis, Marshal Law tomó una inusitada decisión y se pegó un tiro en la cabeza para reunirse con la difunta mujer a la que amaba. ¿Fin de la historia? Pues va a ser que no… En las dos historias incluidas en este volumen, Marshal Law nos ofrece las mismas dosis de violencia de siempre sin dejar de lado la parodia. En esta ocasión, los autores se atreven a poner en el punto de mira temas tan dispares como la religión, la ciencia ficción, la sexualidad, el nazismo o el matrimonio. En definitiva, una combinación explosiva.

Con este tercer volumen llegamos al final de nuestro recorrido sobre la serie Marshal Law. Quizás porque ya no le quedaba mucho más que contar, quizás porque los tiempos empezaban a cambiar y un tebeo de estas características comenzaba a verse fuera de lugar. Fuere como fuere Super BabylonSecret Tribunal fueron las ultimas entregas del atípico cazador de héroes (sin contar algunos cruces con La MáscaraSavage Dragon). Y aunque bien es cierto que la serie comenzaba a mostrar ciertos síntomas de desgaste, las dos historias que se recopilan en este tercer tomo de ECC Ediciones mantienen el suficiente interés para justificar que nos hagamos con ellas.

Super Babylon no sólo retoma los acontecimientos de la serie justo donde acabó el anterior número (lectura casi imprescindible viendo como acabó la cosa). Si no que además retoma ese componente paródico visto en anteriores episodios de la saga. Y es que la crítica a los grandes superhéroes no podía quedar completa sin volver la vista atrás a la Edad de Oro. A fin de cuentas, si los muertos vuelven a la vida… ¿por qué no también los cadáveres embalsamados de los héroes de la Segunda Guerra Mundial? Una historia que no tiene desperdicio desde la primera viñeta.

Por otro lado, Secret Tribunal realiza un pequeño experimento (signo, como decimos de que ya quedaba poco que contar de las aventuras de Marshal Law) al mezclar una extraña versión de la Patrulla X con Alien. El resultado es tan espectacular como entretenido (por no hablar de divertido, violento y grotesco). Pero como decimos, la fórmula ya admitía poca innovación y antes de convertirse en una colección de parodias de todos los personajes conocidos de las grandes editoriales, los autores optaron por cambiar de tercio.

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Y es que como dijimos en el primer reportaje, Marshal Law es una colección hija de su época. Y bien estuvo que tuviera el recorrido que tuvo, antes de acabar saturada de giros de tuerca y finales sorpresa número tras número. Los tres tomos de Marshal Law se leen de corrido y no sólo reflejan un tipo de cómic que tuvo mucha demanda allá por los años noventa, si no que debajo de la fina capa de humor soez, sexo y violencia, se oculta una de las críticas más duras que el medio ha realizado nunca sobre sí mismo.

Quizás sea un error decir que todos los amantes de cómic deberían leer Marshal Lawpero que duda cabe que al igual que tuvo un público en su momento, los nuevos lectores no deberían desaprovechar al menos la oportunidad de saber qué fue Marshal Law. 

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