[ANÁLISIS] Marte (The Martian) – I will survive

Cuando la tripulación del Ares III se ve obligada a evacuar Marte ante una peligrosa tormenta de arena, el astronauta Mark Watney queda atrapado y sus compañeros le dan por muerto. Watney, un botánico e ingeniero mecánico de la NASA, consigue sobrevivir a la tormenta, pero se ve atrapado y solo en un planeta deshabitado, en el que sólo dispone del equipo y abastecimientos que allí han quedado y que no le permitirán sobrevivir por mucho tiempo.

 A pesar de las adversidades, el astronauta decide ponerse a trabajar y echar mano de sus habilidades científicas y técnicas, para encontrar la forma de subsistir, antes de que se le agoten los suministros. Watney además, mantiene su buen humor y agilidad mental gracias a un diario de abordo en que relata sus vivencias, preocupaciones y hallazgos. Mientras que sus compañeros astronautas piensan que podría estar muerto, la NASA descubre a través de un satélite que Mark sigue con vida. Su rescate y posible regreso a la Tierra se convierten entonces en prioritarios y en toda una aventura donde serán factores indispensables la ingeniería, la minuciosidad y cada minuto de tiempo que el astronauta pasa en Marte.


Me van a perdonar ustedes que no me refiera a la película que hoy analizamos bajo su título en castellano: Marte (The Martian). Como el propio nombre indica, volvemos a encontrarnos ante una aberración de las distribuidoras en nuestro país que se empeñan en insultar a la inteligencia de la gente al no respetar el título (y significado del mismo) originales. Por muchas connotaciones que en nuestro territorio conlleve la palabra “marciano”, el título de la obra que podemos disfrutar en cines es El Marciano, haciendo referencia a ese pobre astronauta que deberá aprender a sobrevivir en soledad en el planeta vecino. Si los espectadores no son capaces de captar esa referencia y necesitan verla reemplazada por el nombre del propio cuerpo celeste… mal vamos.

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Indignaciones idiomáticas aparte (The Martian a partir de ahora) ofrece la vuelta de Ridley Scott a la dirección tras el fiasco que supuso para este que les escribe Prometheus (Exodus: Dioses y Reyes El consejero no he tenido ocasión de verlas todavía) y debo reconocer que para mi el director siempre ha sido una hoja de doble filo para mis sentimientos. Indudablemente adoros sus trabajos iniciales como Blade Runner o, por supuesto Alien: El 8º pasajero. Pero también me he encontrado en numerosas ocasiones en las que sus obras más reconocidas me han causado gran indiferencia (la citada Prometheus, Gladiator El Reino de los Cielos) por lo que no sabía muy bien como acercarme a The Martian, ya que la novela, de autor poco conocido también ha cosechado un gran éxito a pesar de que las críticas que he podido leer sobre la misma la califiquen de “simple”, “poco profunda” y “algo parecido a leer el manual de una lavadora”.

Sin embargo, que narices, me atrae el espacio. Esa extraña combinación de lugar inhóspito a la par que fascinante. El gran esfuerzo que supone siquiera alcanzarlo y los tremendos misterios que puede ofrecernos de ser capaces de desvelarlos. En gran medida la ciencia-ficción (incluso aquella que solo lo es por compromiso) pertenece al género solo por hubicar su acción en el espacio. Marte por otra parte, me fascina menos. Aunque para muchos parece ser algo así como la Meca de la colonización espacial, pensar en ello me da auténtico vértigo. Pero la verdad es que no le hago ascos, así que a pesar de ciertos recelos iniciales, contaba con bastantes ganas de ver The Martian.

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La experiencia ha sido positiva. Ridley Scott ofrece una película entretenida, relativamente sólida (aunque el exceso de explicaciones del que al parecer adolece el libro aquí se queda en justo lo contrario) y que en su versión original ofrece algunos papeles bastante potentes (especialmente Bill Pullman). Sin embargo, si que se aprecia una especie de oportunidad desperdiciada para hacer una película mucho más profunda en la que el personaje de Matt Damon diera mucho más de si. Y es que por mucho sentido del humor que tenga uno, la situación en la que se encuentra el protagonista de The Martian es bastante desesperada, algo que no se termina de apreciar del todo. Por lo demás es exactamente igual que Gravity, Apolo 13 o cualquier otra cinta de supervivencia en el espacio: todo lo que pueda salir mal, irá peor, y se solucionará en el último segundo con una solución imposible.

A pesar de sus pequeños defectos es un producto que merece la pena consumir, de manera que desde aquí, animando como siempre a acudir a las salas de cine (aunque sea en sesiones baratas, y siempre, siempre, siempre con mucha respeto por aquellos que de verdad tienen interés en ver una película); The Martian puede ser la opción para esta semana.

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