[ANÁLISIS] Los Muertos Vivientes nº 22 – Un nuevo comienzo

¿Cuantas horas al cabo del día pasas viendo la televisión? ¿Cuando fue la última vez que cualquiera de nosotros de verdad hizo algo para conseguir lo que quería? ¿Cuanto tiempo ha pasado desde que cualquiera de nosotros necesitó algo de lo que quería? El mundo que conocíamos ya no existe. El mundo del comercio y las necesidades supérfluas ha sido reemplazado por un mundo de supervivencia y responsabilidad. Una epidemia de proporciones apocalípticas ha barrido la Tierra haciendo que los muertos se levanten y se alimenten de los vivos. En cuestión de meses la sociedad se ha desmoronado, sin gobierno, sin supermercados, sin correo, sin televisión por cable. En un mundo gobernado por los muertos, por fin nos vemos obligados a empezar a vivir.

Parece mentira que ya llevemos la friolera de 22 tomos de Los Muertos Vivientes. Nada más ni menos que 132 números americanos, una auténtica barbaridad para una serie en la que los temas no giran en torno a capas, superpoderes o amenazas del espacio exterior. La historia de Robert Kirkman sobre las relaciones humanas en su estado más primario y emocional, lleva sorprendiéndonos desde hace ya más de una década. Todavía recuerdo aquellos primeros números, comprados un poco a desgana sin saber muy bien donde me metía y que devoré de una sola tacada sin ser capaz de parar entre uno y otro para ir a baño siquiera.

Durante todo este tiempo hemos conocido a fondo a multitud de personajes, unos más queridos que otros, y los hemos acompañado en la dura tarea de sobrevivir que la vida les había puesto por delante. Los hemos visto reír, llorar, morir y nacer. Los hemos visto alcanzar los límites de la moralidad y, para bien o para mal, los hemos visto rebasarlos con creces. El sufrimiento ha sido una constante, pero también la esperanza. Y a pesar de los inevitables altibajos (¿quién aguanta 12 años pisando el acelerador sin matarse?) los momentos críticos nos han dejado siempre con la boca abierta y ganas de más.

Y aquí nos encontramos, 22 números de Los Muertos Vivientes después, afrontando un nuevo comienzo. La primera guerra (inevitable en la humanidad) de esta nueva sociedad que comenzaba a resurgir parece haber finalizado; y nuestros protagonistas afrontan una nueva época de bonanza. Una temporada en la que parece que con mucho esfuerzo y dedicación, la raza humana puede resurgir y volver a vivir como antes de que los muertos se levantasen. De nuevo Kirkman consigue enfocar la trama desde otro punto de vista lo suficientemente atractivo como para volver a interesarnos.

Nuevos personajes llegarán, otros cambiarán o desaparecerán, y Carl y Sophia seguirán creciendo (Dios mío, como pasa el tiempo). Sin embargo, todos sabemos de qué va esto, y miedo nos da el haberles cogido tantísimo cariño porque sabemos de sobra que hablamos de Los Muertos Vivientes y las cosas buenas no suelen durar. Y desde luego, después de la revelación que se nos muestra en las últimas páginas del presente volumen… Los mismos cimientos de esta nueva sociedad se van a ver sacudidos por lo imposible.

Y aquí estamos, 22 tomos, 132 episodios y 12 años después del nacimiento de Los Muertos Vivientes… y no podemos esperar a que llegue el siguiente número…

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