[ANÁLISIS] Los Muertos Vivientes nº 23 – De susurros a chillidos

¿Cuántas horas al cabo del día pasas viendo la televisión? ¿Cuándo fue la última vez que cualquiera de nosotros de verdad hizo algo para conseguir lo que quería? ¿Cuánto tiempo ha pasado desde que cualquiera de nosotros necesitó algo de lo que quería? El mundo que conocíamos ya no existe. El mundo del comercio y las necesidades superfluas ha sido reemplazado por un mundo de superviviencia y responsabilidad. Una epidemia de proporciones apocalípticas ha barrido la Tierra haciendo que los muertos se levanten y se alimenten de los vivos. En cuestión de meses la sociedad se ha desmoronado, sin gobierno, sin supermercados, sin correo, sin televisión por cable. En un mundo gobernado por los muertos, por fin nos vemos obligados a empezar a vivir.

Los Muertos Vivientes están más de moda que nunca. Poca gente me cruzo a lo largo del día que no siga una de las dos series de televisión que la cadena AMC emite semanalmente. Ya, encontrase con gente que lea el comic… Eso ya es más complicado. Y la verdad es que me da mucha pena. Acabo de soltar el tomo número 23 de la colección. 138 números americanos. 11 años y medio viviendo las aventuras de Rick Grimmes y compañía. He visto morir a gente que llegué a querer, y los he visto avanzar y obtener pequeñas victorias con el paso del tiempo. He visto al pequeño Carl y a la adorable Sofía crecer y hacerse mayores. Y ahora los veo buscar su sitio en un mundo que no reconozco como adulto.

Sí, es cierto. La serie no tiene la potencia y el desgarro de los primeros números. Leer Los Muertos Vivientes en la actualidad no me encoje el corazón como la etapa en la cárcel o cuando se cruzaron con los cazadores. Sin embargo, todavía me resulta imposible empezar un tomo de Los Muertos Vivientes y soltarlo antes de finalizarlo. Cada nueva entrega en mis manos es leída de principio a fin sin una sola interrupción. Y cada vez que cierro un volumen, no sólo me quedo con ganas de más… También necesito asimilar y digerir lo que he leído, y no puedo evitar preocuparme por esos flecos sueltos que se que a la larga acabarán trayendo problemas.

Definitivamente no, voy a desistir de intentar comparar el cómic con la serie. Ya sólo por el hecho del tiempo que llevo compartiendo mi vida con los protagonistas de Los Muertos Vivientes, se que ninguna serie de televisión y ninguna película podrá captar ni siquiera una brizna de las sensaciones que llevo vibrando todo este tiempo con el cómic. Y ahora que parece que el protagonismo rota de forma merecida desde Rick hacia su hijo Carl y que una nueva amenaza se cierne sobre el horizonte, estoy lo suficientemente motivado para seguir adelante con la serie por una buena temporada.

Walking-Dead-136

Porque ya en el final del número anterior, Robert Kirkman tuvo a bien ofrecernos un giro de guión totalmente inesperado. Ahora, tras leer este vigésimo tercer tomo, podemos atisbar una pequeña parte de la nueva amenaza a la que el nuevo mundo construido por los protagonistas. Y lo mejor de todo, es que parece que será una amenaza que sobrepase todo lo visto hasta la fecha. Sin lugara dudas, dará material de sobra para reavivar ese fuego que si bien no se había extinguido del todo, si que llevaba en ascuas bastante tiempo.

¿Que mejor forma de celebrar el próximo Halloween que con una buena ración de Los Muertos Vivientes?

Leave a reply

You may use these HTML tags and attributes: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>