[ANÁLISIS] Nioh – El arte de la guerra

Viaja hasta el sangriento periodo Sengoku, una era en la que las tierras niponas se vieron arrasadas por reinos combatientes y fuerzas tan oscuras como malévolas, y ponte en la piel de William, un samurái sin maestro, con el que tendrás desenvainar la espada y abrirte paso allá por donde vayas por la fuerza. Participa en brutales combates cuerpo a cuerpo, blande espadas, hachas, lanzas e incluso martillos de guerra para acabar con tus enemigos, tanto humanos como demoníacos. Enfréntate a desafíos temerarios y aprende de tus errores: con cada muerte, resucitarás, y con cada resurrección, estarás más preparado para acabar con tus enemigos. Inspirado en franquicias como Ninja Gaiden o Dark Souls, Nioh te invita a armarte de valor y convertirte en un samurái de verdad. Demuestra que tienes habilidad y paciencia para superar a los enemigos más peligrosos y coraje para no flaquear ni aunque te encuentres cara a cara con la muerte.

Y a estas alturas llegamos nosotros. A decir sobre Nioh lo que posiblemente otros cientos de páginas hayan dicho ya. Afortunadamente, no buscamos reinventar la rueda, nunca ha sido nuestro objetivo. Por eso nos hemos permitido el lujo de echarle a Nioh tantas horas como hemos podido; para sacarle hasta la última gota de amrita y transmitiros las sensaciones que nos ha provocado, no sólo terminar la campaña, si no continuar más allá de la misma para comprobar hasta que punto la mecánica que nos ofrece Nioh es tan rejugable como parece. Y podemos asegurar, no sólo que se trata de uno de los juegos a los que más tiempo hemos dedicado en el post-game, si no que podríamos haber seguido de buena gana si otros títulos posteriores no nos hubieran hecho cambiar el disco de la consola.

Que Nioh se inspira en títulos como la saga de Dark Souls es algo que se conoce. Que también tiene mucho de Ninja Gaiden incluso lo dice la sinopsis oficial que tenéis unas líneas más arriba. Incluso no son pocos los medios que han sabido ver ese puntito de Diablo III que también nos han hecho notar. De manera que cualquiera que haya pasado por estos terrenos conocidos, encontrará sensaciones tremendamente familiares al enfrentarse a los numerosos Yokais que pueblan el título de Team Ninja. Sin embargol la jugabilidad de Nioh no sólo se inspira en estas previamente mencionadas si no que va un paso más allá; la refine, la pule y destila la esencia del combate para ofrecernos una de las curvas de dificultad más ajustadas de los ultimos tiempos, y una de las jugabilidades más rápidas y dinámicas que recordamos.

La clave no es morir mucho o poco. La clave es la atención. Con enemigos a los que estamos acostumbrados a luchar los combates duran segundos. En cambio, aquellos que llegan de nuevas o cada jefe final que se nos presenta, puede llevarnos horas (confesamos que algunos incluso días) hasta que desciframos todos y cada uno de sus movimientos e ideamos una estrategia para contrarrestarlos. Si no, siempre queda la opción de subir de nivel, pero incluso aquellos enemigos a los que podamos matar facilmente se harán con nuestro espíritu guardian al más mínimo descuido. Ensayo, error y leer cuidadosamente al rival son conceptos esenciales para progresar en Nioh y lo mejor de todo es que no se hace pesado ni frustrante. De hecho, tras finalizar el juego, volvimos a por más con las mismas ganas que la primera vez.

Pero más allá del combate, que es la esencia del juego, Nioh tiene mucho más que ofrecer gracias al equipamiento de nuestro personaje. Aquellos que decidan dedicar tiempo a conseguir las mejores armas y armaduras verán como el juego les recompensa con una cantidad de horas de juego todavía superior. Aunque gráficamente no sea puntero, el juego es precioso gracias a sus diseños e iluminación y sin duda podemos afirmar que se trata de uno de los mejores juegos que hemos podido disfrutar en nuestra PS4 hasta la fecha. Sí, es cierto que cuesta seguir la historia de fondo del juego con facilidad (demasiados nombre y difíciles de asimilar para nuestra mente occidental), pero todo lo que gira en torno a la aventura del protagonista se sigue sin demasiados problemas y dota al conjunto jugable de un trasfondo y motivaciones que el jugador hará suyas desde el primer momento.

Lamentablemente tenemos que dedicar nuestro tiempo y recursos a otros títulos, pero de buena gana nos hubieramos quedado otra buena temporada en este Japón que nos ha enganchado completamente.

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