[ANÁLISIS] Orbitador – Ida y vuelta al espacio

El regreso a la Tierra de un misterio espacial. A principios del siglo XXI, el transbordador espacial Venture regresa a la Tierra tras haber desaparecido 10 años atrás. Falta toda la tripulación con la única excepción de un piloto catatónico, y el vehículo ahora cuenta con instrumental y motores nuevos… y está cubierto de algo parecido a piel. Y en el tren de aterrizaje, hay arena de Marte. Ahora, un equipo de tres especialistas debe averiguar adónde fué el Venture, qué le han hecho y qué ha sido de sus tripulantes. Por desgracia, casi todas las respuestas están aisladas en la mente aparentemente retorcida del piloto. ¿Sabe la verdad o no es más que una baja enloquecida en una misión espacial truncada?

Con una sinopsis como está, ¿quién no querría lanzarse de cabeza a desvelar el misterio que rodea al Venture? Quiero decir… La premisa de Orbitador es completamente atractiva. Una nave perdida hace 10 años y que reaparece, severamente modificada y con único tripulante que no es capaz de explicar qué ha sucedido. Orbitador tiene todos los elementos necesarios para generar un buen misterio. Y el ser humano, por naturaleza es un ser curioso, por lo que en líneas generales siempre solemos disfrutar con el misterio. El problema que tienen los misterios es que no sólo es importante cómo se generan, si no como se resuelven.

15

Lo decía Christopher Nolan en su película El truco final. Un truco de magia consta de tres actos. Un planteamiento para genera espectación, un desarrollo, o el truco en sí mismo, donde el mago hace desaparecer el objeto y el más importante de todos: el prestigio. Lo fascinante no es hacer desaparecer algo, es hacerlo reaparecer con estilo, es donde se genera realmente la “magia”. Este símil con los trucos de prestidigitación le viene muy al caso a Orbitador con un matiz nada desdeñable. Orbitador es un truco de magia con un primer acto fantástico, un segundo que sucede de repente y sin previo aviso y un prestigio completamente inexistente. Veamos.

Los dos primeros tercios de la novela gráfica sirven para establecer la trama de un argumento, que tranquilamente bien pudiera haberse desarrollado a lo largo de una serie completa. Si un misterio es bueno, no conviene desvelarlo demasiado rápido o corremos el riesgo de romper la “magia”. Durante la mayor parte del cómic Warren Ellis hace su labor ejemplarmente hasta que de repente, decide liberar a la bestia y soltarnos la solución al enigma de sopetón. Como si se diera cuenta de que se le acaba el tiempo y que al menos hay que dejar los cabos bien atados antes de cerrar con llave.

orbiter3-1024x877

Lamentablemente esto nos deja con un mal sabor de boca, ya que no sólo nos encontramos con que nos han “arruinado” la sorpresa contándonosla antes de tiempo si no que esta misma, al revelarse, genera un montón de nuevas incógnitas que, a falta de un tercer acto, quedan sin respuesta ni intención de darla. Y repetimos que es una pena, porque Orbitador no sólo cuenta con los elementos perfectos para narrar en el tiempo una muy buena historia de ciencia-ficción. Si no porque el cómic en sí mismo es redondo hasta llegar a las últimas páginas. Quizás fuera un experimento para el inicio de una colección o realmente Ellis se quedara sin tiempo o espacio.

Recomendado si sois muy fans de la ciencia-ficción o de Warren Ellis. No es malo, pero deja un sabor agridulce al finalizar.

Leave a reply

You may use these HTML tags and attributes: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>