[ANÁLISIS] El País Libre: Un relato de la cruzada de los niños – Cuento de hadas

Los detectives muertos Rowland y Paine investigan la desaparición de numerosos niños en la localidad de Flaxdown. Entraños e inesperados giros les conducirán hasta el País Libre, donde los niños nunca envejecen y son libres de los abusos y la tiranía de los adultos. Pero tan especial lugar atraviesa dificultades, y se hace necesaria la intervención de las entidades infantiles más poderosas de la Tierra para restaurar el esplendor perdido. Ahí es donde entran en juego la dríade Suzy, la diosa animal Maxine Baker, Tefé Holland, la hija de la Cosa del Pantano, la imaginativa Dorothy Spinner y el hechicero supremo Tim Hunter. 

Leer algo con el nombre de Neil Gaiman en la portada implica muchas cosas. La primera de ellas es una suerte de sello de garantía de que nos encontramos ante un relato que merece la pena nuestro tiempo y nuestro dinero. Que lo que nos lleve acabarlo será una experiencia placentera en la que al acabar no sentiremos haber desperdiciado nada. Pero leer la obra de Gaiman siempre suele estar asociado a la palabra mitología. Cuando el inglés escribe, no solo relata; también construye desde los cimientos. Sus cuentos (porque es como me gusta calificarlos) no se limitan a narrar los tres actos clásicos. También tienen una labor encomiable en la creación de las reglas que rigen el mundo y el escenario en el que transcurren las aventuras.

CHCR_FC_1_1

El País Libre: Un relato de la cruzada de los niños realmente es menos meritorio de lo que pudiera parecer en principio. Se trataba ni más ni menos del primer ‘crossover’ de la línea editorial Vertigo. Un cruce de series en una editorial que no estaba preparada para cruces de series. Aún así, hay que reconocer que se trataba de una oportunidad muy golosa para dejarla pasar. Y es que cada una de las principales colecciones del sello contaba con un niño entre su plantilla de personajes. No contar una historia con todos ellos era un pecado grave. Sin embargo, también queda patente en El País Libre que no todos tenían el mismo carisma para soportar el peso de la historia.

Mientras que Tim Hunter y Maxine Baker son personajes mucho más complejos (especialmente esta última a la que adoro) el resto como Tefé o Dorothy Spinner cuentan con una presencia más o menos testimonial. Sin embargo, no hubiera sabido encontrar dos protagonistas mejores para conducir la trama que los pequeños detectives fantasma. Hacen que la historia avance velozmente y el libro se pase en un suspiro (especialmente el primer y tercer acto). Sin embargo, lo verdaderamente delicioso de El País Libre son esos pequeños relatos que hablan de la creación del propio País Libre. Esos que inconfundiblemente llevan el sello Gaiman.

26C

Aunque se lleve todo el protagonismo, no son pocos los autores que colaboraron en dar a luz El País Libre. Toby Litt, Peter Gross, Chris Bachalo, Peter Snejbjerg, Jamie Delano, Alisa Knwitney y Rachel Pollack juntaron todo su talento para crear una historia que a la vez es un sentido homenaje a aquellos relatos infantiles como Peter Pan Alicia en el País de las Maravillas. Relatos donde lo imposible y la magia se dan la mano para acompañar a la inocencia por mil y una aventuras, y donde nada es lo que parece a simple vista. Esos relatos que nos hacían creer, cuando éramos niños, que había un mundo mejor ahí fuera abierto sólo para unos pocos elegidos que creyeran en él.

El País Libre es un libro de otra época que, al leerlo, nos aleja de nuestro propio tiempo.

Leave a reply

You may use these HTML tags and attributes: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>