[ANÁLISIS] Antología poética de El Papus: Hombre pobre, hombre rico – Ja vuelve a hacer de las suyas

Si en enero publicamos el tomo Sor Angustias de la Cruz, ahora recuperamos otra de las grandes creaciones de Ja: Hombre POBRE, hombre RICO, serie en la que el historietista sacó a relucir una vez más su corrosivo sentido del humor, y que décadas más tarde sigue conservando su vigencia. El Papus acumuló una cantidad récord de expedientes administrativos, juicios de faltas (hasta 157 tan solo en sus cinco primeros años de vida), secuestros, suspensiones e incluso juicios militares y amenazas de la extrema derecha en la España de los años setenta y ochenta, además de pasar a la historia por ser objetivo de un atentado con paquete bomba en su redacción en el año 1977, agresión en la que murió una persona y otras 17 resultaron heridas.

Desde que supimos de la intención de su lanzamiento, la Antología poética de El Papus nos parecía una apuesta tan arriesgada como necesaria. Arriesgada porque desgraciadamente se trata de un producto que posiblemente no tenga toda la demanda que merece en nuestro país en los tiempos que corren. No sólo son pocos los que realmente conozcan la historia de la famosa revista de humor, si no que posiblemente serán aún menos aquellos interesados en leer algo sobre ella más allá del morbo de saber que sufrieron un atentado en el que murió una persona. Aún así, la decisión de ECC nos pareció valiente y acertada.

Tras leer un primer volumen dedicado a la serie de Sor Angustias de la Cruz, pudimos tomarle el puso a lo que hace ya más de 30 años fuera El Papus, una revista satírica que criticaba todo lo que debía que ser criticado (y posiblemente lo que no también) en la época. Unas críticas que no sólo no han pasado de moda, si no que hoy en día, gozan de una vigencia que da auténtico pavor si pensamos lo poco que hemos avanzado en según que materias. Hombre pobre, hombre rico viene a reforzar esta afirmación con mayor fuerza si cabe.

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Hombre pobre, hombre rico basa su premisa en comparar a dos protagonistas ficticios ante determinada noticia (atentados, nuevas leyes, políticas del gobierno de Suárez, el paro, la sanidad…). Pero al contrario que con Sor Angustias de la Cruz, leer de un tirón Hombre pobre, hombre rico puede resultar una tarea titánica. Para empezar porque Já siempre es cansado de leer. No sólo por su dibujo (heredero de una época en la que lo importante era lo que se contaba, y no cómo se contaba), si no por su minúscula rotulación y su lenguaje coloquial, algo que en Hombre pobre, hombre rico llega a extremos dignos de el Hombre Hormiga.

Sin embargo, dejando asentar cada página, esperando un tiempo prudencial antes de dejar que nos venga la siguiente bofetada a la conciencia (en su publicación original a veces pasaban meses entre cada entrega) la serie de El Papus desvela otro cariz, su verdadera esencia; la protesta por medio del humor, aunque a veces las historias sean tan reales que nos cueste la vida esbozar una sonrisa siquiera ante desgracias que aún hoy día nos son tremendamente familiares.

La cuestión ahora es, después de varios meses sin saber nada de la colección, cuando ECC tendrá a bien ofrecernos una nueva entrega de esta imprescindible serie.

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