Piratas del Caribe: En el Fin del Mundo

Tercera parte de las aventuras de los “Piratas del Caribe” en la que encontramos que nuestros héroes Will Turner (Orlando Bloom) y Elizabeth Swann (Keira Knightley) se han aliado con el Capitán Barbossa (Geoffrey Rush) con el desesperado objetivo de liberar al Capitán Jack Sparrow (Johnny Deep) de su terrorífica trampa en la Reino de Davy Jones. Mientras, el escalofriante barco fantasma, El Holandés Errante y Davy Jones, en manos de la Compañía de las Indias, provocan el caos en los Siete Mares. Navegando por las aguas bravas y traicioneras, nuestros heroes ponen rumbo a la exótica Singapur y se enfrentan a la astucia del pirata chino Sao Feng (Chow Yun-Fat). Más allá de los confines de la tierra, cada uno deberá elegir un bando en una titánica batalla final, ya que no sólo sus vidas y sus destinos penden de un hilo, sino también el estilo de vida de los piratas, sinónimo de libertad.

Hoy día parece que si una pelicula tiene exito, en ese mismo instante adquiere la obligación de convertirse en trilogía. Se me vienen a la mente numerosos ejemplos como SAW, Matrix o CUBE de peliculas que tuvieron un exito completamente inesperado y que en lugar de tener una simple continuación, vinieron acompañadas de sus dos secuelas rodadas de la mano. Y este, por desgracia es el primer error de Piratas del Caribe; un error que puede costarle caro.

Cuando se rodó la primera entrega de esta trilgía (al menos de momento) no se esperaba que funcionara. Y así acudió la mayoría del publico para encontrarse con una pelicula fresca y entretenida. Tal fue el exito que sus creadores optaron por rodar simultaneamente las secuelas. Pero cuando nos enfrentamos a una trilogía, esta debe tener tres actos (de ahí su definición): un planteamiento, un nudo y un desenlace. Sin embargo, en esta serie vemos que la historia de la primera parte no tiene nada que ver con la de la segunda y la tercera. Ese fue el fallo de Matrix y se repite. Si la primera entrega fue magnifica, la segunda se queda en entretenida solamente y la tercera ya no sabemos por donde cogerla.

En esta parte nos encontramos con tres horas de “desenlace”. La gran mayoría de las situaciones son tan exageradas que rondan el surrealismo. Los personajes giran tanto que se notan mareados, fuera de la linea de las entregas anteriores en las que se encontraban bien definidos. Las escenas de acción son precisamente eso. Acción y no aventuras. Y numerosas tramas argumentales acaban en callejones sin salida por ser más ambiciosas que el propio planteamiento de la pelicula. Y es que una pelicula que creía en si misma “se lo ha creido” y lo justifica todo con argumentos tan vacuos como las “tortugas marinas”.

Si la serie hubiese seguido la linea del primer episodio probablemente nos encontrariamos ante una de las mejores trilogías de la historia. Tres aventuras diferentes, con un hilo conductor minimo que aportan las propias relaciones de los personajes. Con este planteamiento las peliculas habrían ido ganando episcismo y espectacularidad por si mismas. En lugar de meterselo a la fuerza haciendo un prologo (que es en lo que ha quedado La Maldición de la Perla Negra) y una aventura que de espectacular ha quedado ridicula. Una lástima el mal sabor de boca que deja…

La pelicula se salva por sus entregas anteriores, especialmente por la segunda que obliga a concluir una serie que un servidor, no sabe si interesaría hacer una ultima entrega más para finalizar como es debido. O aplicar el refranero del sabio minusvalido: “Virgencita, que me quede como estoy”.

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