[ANÁLISIS] Saints Row IV – La parodia lúdica

Después de estar implicado en <TOP SECRET>, los Saints vuelven una vez más al centro de atención: sólo que esta vez no como peligrosos criminales, sino como patriotas. Alabado por su rampante popularidad, el líder de los Saints decidió presentarse al máximo cargo… y ganó. Ahora, es el Presidente de los Estados Unidos, el “jefe” ha pasado de la ‘crack house’ (la casa del crack), a la penthouse para terminar finalmente en la White House (la Casa Blanca). Pero no todo está bien. A pesar de eliminar el déficit, acabar con el hambre en el mundo y conseguir que el baile de barra fija fuera admitido como disciplina olímpica a sus prisioneros en una cárcel virtual para doblegar su voluntad, pero no eran conscientes de que los individuos que habían llevado hasta su nave no eran políticos de sillón: eran los hombres y mujeres más peligrosos del planeta. 

¿Un GTA del humor? La saga de Saints Row da un salto más en su proceso para hacernos vivir una locura divertidamente absurda introduciendo alienígenas, realidades virtuales y… ¡¡superpoderes!! Un sandbox que no deja indiferente a nadie y que promete hacernos disfrutar y reír a pecho partido. En un mundo con demasiados problemas y un sentimiento tan negativo cada vez que se enciende la televisión se agradece que haya quienes se empeñen en hacer reír a carcajadas a la gente. En el mismo mundo de los videojuegos vemos cómo las grandes sagas son historias serias, violentas y con unos personajes torturados que se ven obligados a sobrevivir en ambientes hostiles. Saints Row se ríe de todo ello al igual que ya se rieran grandes clásicos de las “spoof movies” como Aterriza como puedas o Top Secret.

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Quien se quiera acercar a la saga Saints Row esperando un émulo de los GTA podrá llevarse una gran decepción al principio. Digamos que no está ni mucho menos tan pulido, ni la historia tan cuidada, ni técnicamente se le acerca. De un simple vistazo el juego podría calificarse de mediocre, pero los chicos de Volition saben que no pueden competir con la primera división lúdica en el plano puramente técnico y por eso tomaron la acertada decisión de convertir cada una de las entregas de su serie de videojuegos en una locura sin complejos que supere al anterior. Cualquier tipo de situación, arma o vehículo absurdo que os podáis imaginar estará en este videojuego además de múltiples referencias a otros géneros y títulos emblemáticos.

Con Saints Row: The Third parecían haber tocado techo en cuanto a desfase se refiere. ¿Apalear a transeúntes con falos gigantes? ¿Los juegos locos de Genki? Todo era deliciosamente divertido y para superarlo ampliamente se han sacado de la manga una historia en la que, tras ser nombrados Presidente de los EEUU, unos alienígenas destruyen la Tierra y nos secuestran para meternos en una simulación de Steelport a lo Matrix en la que literalmente podremos hacer lo que nos venga en gana porque hasta tendremos algunos superpoderes. La historia basculará entre esta simulación y el mundo real en el que recorreremos el lugar dónde viven los extraterrestres en una nave tripulada al más puro estilo de las películas de los hermanos Wachowski.

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La historia es lo de menos, una sencilla venganza en la que primero deberemos cumplir misiones para recuperar a los miembros de Los Saints. La variedad de las misiones es enorme y va desde homenajes a antiguos beat’em up estilo Double Dragon a juegos de tanques en 2D y 3D con una estética como la de la película Tron, hasta viajes a los años 50 para hacer bailar a la población. Casi todas las misiones principales son diferentes y se agradece en un género en el que la repetición parecía ser la tónica habitual. La variedad se amplía en las misiones secundarias que nos servirán para mejorar poderes y armamento además de completarse con algunos retos muy divertidos (el de tirarse delante de los coches para cobrar indemnización sigue siendo el concepto más hilarante que he visto en un videojuego en toda mi vida). El control de los poderes y de las armas cumple con eficacia y estas últimas alcanza nuevos niveles de locura y absurdez con armas como aquella que te permite inflar a la gente hasta que exploten o hacerlos bailar dubstep.

Es cierto que hay algunas mecánicas que se quedan en segundo plano como conducir, pero es que no deja de ser una delicia poder planear, correr y saltar por una steelport sumida en la tontería más absoluta mientras escuchamos en nuestra “radio en la cabeza” algunos de los temazos de su excelente banda sonora.

Imagen de previsualización de YouTube

En definitiva, Saints Row IV es un juego sin complejos. Muy deudor de su precedente (en un principio iba a ser una mera expansión) pero que seguro dará buenas carcajadas a aquel que quiera darle una oportunidad.

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