[ANÁLISIS] Sandman: Cazadores de sueños – Literatura con mayúsculas

Sandman: Cazadores de sueños, versión fiel de un relato escrito por el creador de Sandman en 1999. Ambientado en el Japón feudal, narra la historia de amor entre un espíritu zorro y un monje budista. Cuando el zorro descubre una conspiración para atrapar al monje en el interior de un sueño, se sacrifica y toma el lugar de su amado. Enternecido por la acción del espíritu, el monje emprende un viaje al reino de Morfeo con la intención de liberar al zorro cautivo. Espléndidamente escrita y soberbiamente dibujada, esta obra sumerge al lector en el universo creativo de dos autores extraordinarios.

Siempre es un gusto volver a visitar el mundo de los sueños de la mano de Neil Gaiman. Y cada nueva visita es tan enriquecedora que muchas veces no sabemos si queremos realizar el viaje por no desmerecer las experiencias anteriores. Afortunadamente, a pesar del enorme éxito de The Sandman a lo largo de todos estos años, las nuevas entregas han venido con cuentagotas y de manera pausada. Haciendo balance podemos decir que sólo contamos con la serie original, Noches Eternas dos versiones de estos Cazadores de Sueños (de las cuales esta que analizamos hoy es nuestra favorita) y la nueva Sandman: Obertura.

Pero este Sandman: Cazadores de Sueños tiene algo especial. Ya que traslada el mundo de Sandman a un terreno en el que Gaiman se mueve como pez en el agua: la novela. Cazadores de Sueños es la única de las entregas de la saga que no pertenece al mundo del cómic. Y no por ello deja de estar ilustrada. Los preciosos dibujos de Yoshitaka Amano le sientan como un guante a Morfeo y su mundo onírico. Y pasar cada página del pequeño volumen es todo un regalo para la vista. Porque el exotismo de Oriente nos atrae, y apenas hemos rascado la superficie de lo que esa zona de la Tierra tiene para ofrecernos a nivel cultural, en el arte de contar historias.

Y es que si nos atenemos a las declaraciones del propio Gaiman en el epílogo del libro. Cazadores de Sueños sufrió muy pocas modificaciones sobre el relato original (La zorra, el monje y Mikado del Sueño de Toda la Noche) para adaptarse al ya de por sí rico mundo de The Sandman. Si es cierto que las modificaciones fueron las justas, resulta extremadamente sorprendente como dos mitologías, separadas por miles de kilometros y centurias de años guardan tantísimas similitudes como para casar de semejante manera (incluso los personajes secundarios recuerdan enormemente a los de la serie original de Neil).

Sandman: Cazadores de Sueños se devora de una sola sentada. Pero no por ello debe leerse de manera apresurada. El tempo narrativo de la obra es pausado, calmado. Con ese ritmo tan propio de las culturas más orientales, en las que servir el te obedece a un ritual milenario y los jardines se diseñan para relajar la mente y el espíritu. Y si uno lee Cazadores de Sueños como es debido, saldrá de la experiencia calmado y hechindo de satisfacción por haber dedicado un tiempo de su vida a volver a asomarse a una ventana con vistas a un mundo familiar y a la vez diferente. Como decíamos al principio, siempre es una alegría volver, pero que el próximo viaje venga cuando tenga que venir. No hay prisa.

Leave a reply

You may use these HTML tags and attributes: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>