[ANÁLISIS] Star Wars: El Ojo de la Mente – Bienvenidos al Universo Expandido

Atrapados en un planeta selvático, Luke Skywalker y la Princesa Leia se encuentran en una carrera contra los soldados de asalto imperiales por hacerse con una piedra preciosa que tiene misteriosos poderes sobre la Fuerza. Luke Skywalker preveía problemas cuando se ofreció voluntario para acompañar a la Princesa Leia en su mision en Circapous: enrolar a la resistencia local en la batalla contra el Imperio. Pero el granjero de Tatooine no contaba con un aterrizaje imprevisto en los pantanales de Mimban… ni con nada de lo que encontraron en ese extraño planeta. Allí se escondía el cristal kaiburr, una misteriosa piedra que daba a su poseedor tales poderes sobre la Fuerza que lo hacían invencible. En malas manos el cristal podía ser mortal. Por eso Luke debía encontrar aquel tesoro… pronto. Acompañados por R2-D2 y C-3PO (sus fienes droides) Luke y la princesa pusieron rumbo al templo de Pomojema… ¡Y a un enfrentamiento en las profundidades del planeta alienígena con uno de los villanos más temibles de la galaxia!

Planeta Cómic sigue esforzándose por encontrar hueco entre la apretada agenda de novedades de Star Wars para seguir recuperando material del sello Leyendas. Una labor que puede parecer menor ahora que contamos con una nueva linea temporal pero que resulta imprescindible no sólo para aquellos que crecimos con dichas historias. Si no para todos aquellos que nunca las conocieron por el motivo que sea. La serie Leyendas no sólo cuenta con algunas de las mejores historias escritas para el Universo Expandido de Star Wars, también con las más importantes por diversos motivos. Y de entre todas ellas, Star Wars: El Ojo de la Mente puede que sin duda sea la más importante de todas.

Para entenderlo tenemos que retrotraernos a mayo de 1977 hace ya la friolera de cuarenta años. Star Wars se acaba de estrenar en cines y se ha convertido en un fenomeno mundial sin precedentes (literalmente, que ahora la frase se dice mucho). Ha salido de ver la película por décima vez pero estás tan enganchado que necesitas más, mucho más. Ahora es muy habitual ir a una gran superficie y encontrar ingentes cantidades de material relacionado con cualquier franquicia… pero entonces al salir de tu cine habitual solo te quedaban dos opciones para seguir disfrutando de Star Wars. Leer hasta el aburrimiento la novelización de la película (publicada un mes antes del estreno) o destrozar por el uso los dos primeros números del cómic (que también adaptaban los hechos del filme). Nada más. Ni cómics originales, ni novelas, ni videojuegos ni nada de nada.

Conforme los meses pasan, en algunas revistas culturales de la época como Pizzazz se publica algún cómic serializado que si narra alguna aventura que todavía muchos se entretienen en discutir si fue canon o no. Así como algún libro de bocetos o ‘making-of’ o tiras de prensa. Una sequía absoluta de nuevas historias con un mínimo de calidad. No es hasta casi un año después (en febrero de 1978) que ve la luz Star Wars: El Ojo de la Mente, la que oficialmente se considera la primera obra del antiguo Universo Expandido. Ya sólo por eso merece la pena echarle un vistazo. Pero hay que tener presente que cuando este libro ve la luz, El Imperio Contraataca estaba en fase de guión. Muchas de las revelaciones posteriores de la saga todavía no estaban ni en la cabeza de George Lucas. Por lo que si nos paramos detenidamente en la lectura de El Ojo de la Mente podemos ver detalles verdaderamente interesantes que obedecen al desconocimiento de sus creadores de los derroteros que tomaría la serie.

Unn Alan Dean Foster totalmente ajeno a que Vader es el padre de Luke, el propio Luke locamente enamorado de Leia (la que dos películas después sabríamos que es su hermana); así como una acentuada tensión sexual no resuelta entre ambos “hermanos”. Ya sólo por apreciar de primera mano esa inocencia inherente a los incios de la saga, Star Wars: El Ojo de la Mente es una lectura obligada. Y lo mejor de todo es que estas “incongruencias” son tan sutiles, que en ninguno momento llegan a contradecir abiertamente lo que ocurriría después. Magia en estado puro. Como novela no es de las mejores, y quizás haya envejecido pobremente (si solo os interesa por la historia, os recomiendo su adaptación al cómic; mucho más fresca y carente de todas esas pequeñas asperezas que antes comentábamos).