[ANÁLISIS] Star Wars: Leia – Princesa de Alderaan

Hace mucho tiempo en una galaxia muy, muy lejana…. Había una princesa que se convirtió en leyenda. La Princesa Leia Organa afronta a los dieciséis años la tarea más exigente de su corta vida: demostrar su valía en cuerpo, mente y corazón para ser nombrada oficialmente heredera al trono de Alderaan. Sige rigurosos cursos de supervivencia, hace prácticas en política y encabeza misiones humanitarias a mundos bajo control imperial. Pero Leia tiene inquietudes que van más allá de su derecho al trono. Sus padres, Breha y Bail, últimamente están extraños, distantes y preocupados; casi parecen más interesados en organizar banquetes para sus aliados en el Senado que en su propia hija. Decidida a descubrir sus secretos, Leia se adentra en un camino cada vez más peligroso que la pone bajo el vigilante punto de mira del Imperio. Cuando descubre que sus padres y sus aliados conspiran en privado, se enfrenta a una disyuntiva casi imposible: consagrarse al bien del pueblo de Alderaan, incluido el hombre al que ama, o al de toda la galaxia, necesitada desesperadamente de un héroe rebelde…

Al margen de las polémicas que puedan haber desatado los episodios VII y VIII de la nueva trilogía de Star Wars. Está claro que uno de los ejes en torno a cual prácticamente todo orbita es la figura de la Princesa Leia. Personaje de sobra conocido por todos y a la vez, tremendamente misterioso en esta nueva iteración de la franquicia. Aunque pueda parecer extraño a estas alturas, cuarenta años después de el estreno de Star Wars: Una nueva esperanza; todavía queda mucho por contar de esta princesa guerrera. Ahora, Planeta Cómic nos brinda la oportunidad de leer Star Wars: Leia – Princesa de Alderaan. Una de las mejores novelas del cánon galáctico y obra imprescindible para comprender las motivaciones de uno de nuestros personajes favoritos.

La novela viene bajo el sello Rumbo a Star Wars: Los últimos Jedi. Aunque realmente se sitúa muchísimo tiempo atrás, durante el decimosexto año de vida de la Princesa. Algo que nos situaría entre el Episodio III y la serie de animación Star Wars: Rebels. Sin embargo, aquellos que hayan disfrutado de la película estas navidades, encontrarán diversos guiños en la novela que son los que justifican su inclusión en el sello que comentamos. Principalmente encontramos dos claras referencias como son el planeta mineral Crayt y la figura de la adorable Amilyn Holdo. Pero no queremos adentrarnos más por este camino para que vosotros mismos profundicéis en estas conexiones que merecen completamente la pena ser disfrutadas.

Guiños aparte, la novela lo que nos ofrece es un vistazo de primera mano a los orígenes de la Rebelión, a esas primeras alianzas que luego veríamos en este nuevo canon reflejadas con más claridad en Star Wrs: Rogue One. Pero el mayor punto a favor, lo que la convierte en una novela imprescindible, es la oportuniad de conocer de la manera más cercana posible, todas las motivaciones que llevaron a Leia a tomar el camino que tomó, y que desembocó en la destrucción de Alderaan, su mundo natal en la primera película de la saga. Algo que no hay que tomarse a la ligera, ya que durante toda la lectura del libro está presente esa ominosa sombra de saber a ciencia cierta, como acabará todo.

Claudia Gray demostró sobradamente con su magnifica novela Star Wars: Estrellas Perdidas, no sólo su conocimiento de la saga y la continuidad. También nos ofreció una novela magníficamente bien escrita que se devoraba capítulo a capítulo. En Leia: Princesa de Alderaan la situación no desmejora en absoluto. Pero aún hay más motivos para estar de enhorabuena. En este mes de enero, Planeta Cómic nos traerá la tercera entrega de lo que ya se conoce como la “trilogía de Claudia Gray”; Star Wars: Linaje volverá a acercarnos a la Princesa en un momento mucho más delicado y misterioso: los años entre la Batalla de Jakku y El Despertar de la Fuerza.

No podemos insistir más, si sois fans de la serie, Star Wars: Leia – Princesa de Alderaan tiene que estar en vuestra biblioteca sin el más mínimo atisbo de duda.