[ANÁLISIS] Star Wars: Darth Vader nº 03 – Team-Up

El Imperio Galáctico es presa de la confusión. Después de la destrucción de la Estrella de la Muerte, el lord Sith Darth Vader ha caído en desgracia y el Emperador lo ha degradado y le ha dado la comandancia del Imperio al Alto General Tagge. Cuando Vader descubre que un topo ha estado filtrando información a asaltantes piratas, le queda bien claro que no se puede confiar en nadie. A espaldas del Emperador y de Tagge, Vader persigue sus propios fines: dar con ese misterioso piloto que destruyó la Estrella de la Muerte y en quién tan poderosa es la Fuerza, y descubrir la identidad del desconocido que está conspirando con el Emperador. Pero, para ello, va a necesitar sus propias fuerzas secretas…

Cada medio, cada formato, suele tener su propio lenguaje. Ya lo hemos comentado repetidamente, lo que funciona de una manera concreta en un medio como la literatura, no suele hacerlo en otro tan diferente como el cine si no se introducen ciertos cambios. Si nos fijamos en la duración, no es lo mismo cuando afrontamos una obra relativamente “corta” como una película o una novela (unas dos horas o 500 páginas de media) o nos embarcamos en proyectos más a largo plazo como las series regulares de cómics o las de televisión. En este segundo caso el interés del público se tiene que mantener en lo más alto durante largos periodos de tiempo.

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Una forma de lograrlo es salpicar toda la producción de sorprendentes giros argumentales (generalmente cercanos al final de cada episodio) con el objetivo de mantener al espectador en tensión hasta la publicación de la próxima entrega. Otro recurso no tan conocido, pero que goza de mayor presencia si cabe, es la de la oferta de un reparto coral, para que cada usuario pueda indentificarse con al menos uno de los protagonistas y mantener el interés por lo que le ocurrirá conforme avance la trama. Por ese motivo muchas adaptaciones de obras protagonizadas por lobos solitarios, acaban convirtiendolos en miembros de pequeñas familias de aliados en sus adaptaciones de largo formato.

La serie hermana de esta que analizamos hoy, Star Wars, es un ejempl0 claro, con al menos media docena de personajes de los que tirar cuando sea necesario. Pero en Star Wars: Darth Vader, los guionistas se enfrentaban al problema de que aunque Vader tenga toda una caterva de soldados y comandantes detrás, no suele ser muy bueno haciendo amistades. Por ello era necesario rodearlo de un equipo de secundarios a la altura. Un grupo de personajes que pudieran darle réplica número tras número y de los que poder tirar en ocasiones para dar un respiro al personaje principal. Nada mas y nada menos que eso es lo que encontramos en esta tercera entrega de la serie.

A partir de ahora, Darth Vader ya no estará solo en su cruzada personal. Desde este instante cuenta con su propio grupo de agentes (y no sorprende que dos de ellos sean un droide de protocolo y un astromecánico) con los que poder ampliar el abanico de historias que abarcará la colección. Un giro interesante y sorprendente (o no) que aguantará bien el tipo dependiendo de que los guionistas sean capaces o no de dotar a estos secundarios de una profundidad real en lugar de únicamente un catálgo de fráses ingeniosas para cada situación.

Un punto de giro interesante en el que despertar la curiosidad sobre como avanzará la serie de ahora en adelante.

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