[ANÁLISIS] Transmetropolitan nº 01 – De nuevo en la calle

El periodista Spider Jerusalem ha pasado los últimos cinco años de su vida aislado en un refugio en la montaña. Ahora regresa a la ciudad trayendo consigo la verdad y el caos. Armado con un computador portátil y un lenguaje vitriólico, se convierte en el azote de los poderosos denunciando los abusos y las mentiras caiga quien caiga, sea líder religioso, presentador televisivo o presidente de la nación (a quien Spider llama, cariñosamente, “la bestia”).

Si ECC Ediciones no se ha empeñado en devolver a la primera plana las series de más tirón de la época dorada de Vertigo, no sabemos quién lo hará ya. Transmetropolitan era otra de esas series que llevamos viendo en las estanterías de nuestras librerías desde hace ya la tira de años, pero que por su ausencia de capas en la portada no nos hemos atrevido a comprar nunca hasta que hemos alcanzado una “madurez” autoimpuesta como lectores de tebeos. Una de esas colecciones que entran en el mismo saco que Predicador, Sandman Hellblazer por mencionar las más conocidas de una edad dorada para el cómic para adultos.

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Pero Transmetropolitan contaba con un handicap. Sin tener mucha idea sabíamos que Predicador iba de un cura buscando a Dios en la Tierra, Sandman nos mostraba al Señor de los Sueños y a los Eternos, y Hellblazer… bueno; John Constantine nunca ha necesitado mucha presentación. Pero, ¿de qué cojones iba Transmetropolitan? Lo único distintivo de la serie para quién no la hubiera leído era su protagonista, Spider Jersusalem, y sus peculiares gafas. Nada más. Y sin embargo, detrás del histriónico personaje se esconde, una vez más (sentimos que empezamos a repetirnos), una de las mejores series que merece la pena leer.

Si Ex Machina nos habla en clave de crítica de la política, y Predicador no deja títere con cabeza con la religión; Transmetropolitan cumple su parte con el periodismo. Y lo hace de la forma más veraz posible. Coge el actual periodismo (“actual” para 1998, curiosamente no ha errado demasiado en sus predicciones) y viendo su evolución en la última década, lo obliga a dar un salto secular hasta un futuro que mucho nos tememos, cada vez tiene menos de hipotético. A día de hoy todos tenemos una imagen muy clara de cómo son nuestros medios de comunicación. La verdad es que cuesta poco imaginarse un futuro como el que nos presenta la serie.

Y quizás los que más jugo pueda exprimir a Transmetropolitan sean aquellos que se acerquen a la serie desde el más absoluto desconocimiento. Porque la serie es como un viaje de la droga más cañera que podríamos atrevernos a tomar. Apoyando la totalidad del peso de la narración en su protagonista, la lectura de las aventuras de Spider Jerusalem nos coge la cabeza y nos la agita hasta hacernos batido la sesera. Casi parece que hubiésemos tomado las mismas sustancias estimulantes que él mientras devoramos cada nueva página a velocidades de vértigo. Y todo ello, sin dejar de lado lo más importante: la verdad.

Transmetropolitan llega, por segunda vez, para unirse a nuestra colección de imprescindibles.

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